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» [Original] Fighting Sephiroth | FINAL DE SAGA (18/08/12)
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raruto-cuchilla Mensaje Mar Abr 03, 2012 7:38 pm
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Título del mensaje: [Original] Fighting Sephiroth | FINAL DE SAGA (18/08/12)
Fighting Sephiroth

Hola a todas y todos los lectores del Foro de Fan-fics. Vengo a redactar este topic relatando lo que sería una serie original en la cual llevo trabajando unos meses. La serie en cuestión, llamada "Fighting Sephiroth" relata la historia de Darrel, un chico aparentemente como cualquier otro, y de cómo se mejora a sí mismo para enfrentarse al terrible torneo para seleccionar a un nuevo Sephiroth. Es la primera historia en la que pongo empeño y en la que veo un futuro. Vamos a ella, no pongo más obstáculos en sus caminos.

Episodio 1 - La tarjeta


Eran vacaciones de verano, los dias son relajados y la gente no tiene preocupaciones. Olvidandose de todos los problemas, las familias se van de viaje, a relajar sus mentes y disfrutar del calido verano. Calidez... Eso que abunda en verano, eso que muchos disfrutan y otros odian, eso que es lo contrario al frio, eso que Darrel Gray no es capaz de sentir. Veran, el nacio sin la capacidad de sentir calor, solo es capaz sentir frio, incluso el calor del sol es dañino para el. Nadie sabe el por que. A veces, tiene la sensacion de ser un gran trozo de hielo, hielo viviente que camina y habla. La familia de Darrel, su madre, a buscado una solucion por todo el mundo (Internet) para darle el poder sentir calor, obviamente sin resultados.
Yo he de relatarles algo que ocurrio hace un tiempo, algo muy extraño. Era temprano y la madre de Darrel le pidio sacar la basura. Era muy temprano y los rayos de luz emandos por el sol no habian aparecido todavia, asi que podia salir libremente. Como siempre, simplemente tiro las bolsas de basura junto al buzon, y de paso reviso la correspondencia. Los Gray siempre estan con montones de facturas en el buzon, y hoy no fue la excepcion. Como imaginaran, su estado economico esta hasta el suelo, y el padre de Darrel se fue a algun lugar fuera del pais a conseguir dinero. Pero nunca recibieron nada de el. Tampoco han recibido noticias sobre el. Hace tiempo pardieron las esperanzas y la madre de Darrel empezo a trabajar arduamente, dejando a Darrel solo en casa, pensando en la soledad la estar solo. Pero no se dejen engañar, Darrel es en realidad un activo chico comun, optimista y alegre. Pero su estado economico lo alejo de quienes se hacian llamar su amigos, y lo dejaron solo.
Continuando con nuestro principal relato, Darrel le dio a su madre el fajo de facturas, pero ella con las prisas de ir al trabajo dejo caer accidentalmente el monton de facturas, y se fue, diciendole a Darrel que las recogiese y colocara en su habitacion. Al fin Darrel quedo solo. Comenzo a recoger el desastre que se habia causado, y no tardo mucho en levantar todos los sobres, y justo bajo el ultimo sobre, habia una tarjeta hecha con un papel color plata, y bordes dorados. Por supuesto, la pequeña tarjeta llamo la atencion de Darrel y procedio a tomarla y leerla. en la tarjeta se leia, con letras color Dorado:

"Nos interesas. Estaremos en el parque
a media noche. No llegues tarde.
-CC-
"

Darrel no tenia idea de lo que ocurria. ¿Lo buscaban a el? ¿O es a su madre? Cualquiera de las dos ideas era escalofriante. Una nota que sale de la nada e invita a Darrel o a su madre al parque a media noche de unos desconocidos que se hacen llamar "CC". Darrel estaba confuso, y llego a la conclusion de que quizas era solo una broma de algun vecino, y al final prosiguio con su rutina diaria. Y llego la noche.
Justo fue media nonche cuando Darrel, quien dormia, escucho unos ruidos en la sala de estar. Supuso que su madre ya habria vuelto y regreso a dormir. Todo hubiera sido normal si Darrel no hubiera escuchado luego como platos, vasos, sillas y demas articulos de la cocina eran arrojados y destruidos. Darrel cayo en el panico. ¿Un ladrón? Darrel tomo fuerzas y agarro su bate de baseball, y camino sigilosamente a la cocina, de donde los ruidos seguian. Y alli vio una silueta que arrazaba con todo lo que habia en el camino. Darrel se acerco de rodillas, para no llamar su atencion, y cuando estuvo suficientemente cerca, ataco a la misteriosa silueta con su bate. Llego a pensar que si le vencia, seria un heroe, el heroe que salvo su casa de ser victima de robo. Pero algo inseperado sucedio con su bate, algo que cambiaria el rumbo de las cosas que Darrel pensaba iban a ocurrir. Su bate se detuvo en seco justo antes de impactar a la persona y se fue de las manos de Darrel, levitando frente al ladron, el cual se percato de la presencia de Darrel y solto una risa leve. Fue entonces cuando de la ventana de la cocina irrumpio una mujer joven de pelo corto rojo, que apuntaba con su brazo al bate de Darrel, que seguia flotando por la cocina. ¿Que ocurria? Darrel no asimilaba lo que estaba pasando, y la mujer hablo:

- ¿Es el enserio Carsten? Parece que es demasiado debil...

- Tu eras incluso de apariencia mas debil que el, y mira el poder que en ti esta... - Respondio el hombre que hizo el desastre en la cocina, quitandose la mascara que le cubria el rostro, dejando ver su rubia melena-

- Hmm... Tengo mis dudas aun - Dijo la mujer -

-¡¿Que esta pasando, quienes son ustedes?! - Dijo Darrel, aun atonito de lo que ocurria -

- Esto hubiese sido mas facil si no hubieras desobedecido la tarjeta y hubieras ido al parque a la hora acordada. Por ahora, duerme... - Dijo Carsten, y se quito el guante de la mano derecha, y en la palma de esta emergio una pequeña flama. Prosiguio a colocar la flama en la frente de Darrel, lo cual causo que se durmiera. - Bueno, teletransportanos a los tres al FH.

- Un por favor no sobraba - Dijo la mujer, al tiempo que tomaba las manos de Darrel y Carsten, y en un segundo, desaparecieron.


Episodio 2 - Explicaciones


Y entonces, Darrel se despertó. El se encontraba durmiendo en una pequeña cama, en una habitación de tamaño promedio. Y recordó todo lo sucedido en su casa. La misteriosa mujer y Carsten, con poderes sobrenaturales, armando jaleo, destruyendo la cocina. Recordó la tarjeta, y que lo estaban buscando, pues les interesaba. ¿Quienes son esas personas? ¿Por que me buscan? Esas eran las preguntas que rondaban en la cabeza de Darrel en ese momento. Se levanto de la cama y se dirigió a la puerta, con la esperanza de poder escapar de aquel extraño lugar. Pero para su sorpresa, justo detrás de la puerta estaba Carsten, esperando a que saliera.

-Quédate dentro por favor, Caitlin estará aquí en unos momentos- Dijo Carsten, y Darrel recordó que había sido el quien lo durmio gracias a una extraña flama que emergió de su mano.

-P-pero... ¿Quienes son ustedes?- Pregunto Darrel, con miedo al fuego que Carsten podría hacer.

-Te he dicho que ya viene Caitlin, ella te explicará todo.

Darrel se dirigió a su cama, y se sentó, a esperar a Caitlin. Pasaron los minutos, y nada. A la media hora de espera, se escucharon pasos provenientes del pasillo que estaba fuera de la habitación, y se vio como la mujer del incidente en la cocina de Darrel, cuyo nombre parece ser Caitlin.

-Hola Darrel, gusto en vernos de nuevo - Dijo Caitlin, con una cálida sonrisa en su rostro, mientras se sentaba en una silla junto a la cama de Darrel - Vine a explicarte todas las preguntas que sé que rondan en tu cabeza.
"Empezare explicándote quienes somos nosotros. El nombre del hombre que sigue parado en la puerta Carsten. Mi nombre es Caitlin, y nosotros somos CC, los que te enviamos la tarjeta ayer en la tarde.
"Ahora, te explicare por que nos interesas. Verás, te he estado investigando junto a Carsten durante mucho tiempo, y llegamos a la conclusión de que eres lo suficientemente capaz como para llevar tu Psique a niveles insospechados. No se te ocurra preguntarme que es el Psique, a eso voy, ten paciencia.
"Cada humano tiene la habilidad de utilizar su Psique, o como comúnmente se conoce, "Telequinesis", o sea, control mental. No, no se puede controlar la mente de alguien con el Psique, en cambio, un humano puede, basado en el nivel de su Psique, uno de los cuatro elementos de la naturaleza, que vendrían siendo la Tierra, el Aire, el Agua, y el Fuego. ¿Tu eres sobresaliente en las calificaciones de tu escuela, ¿No? Pues ocurre que es probable que tu nivel de Psique sea lo suficientemente grande como para controlar el elemento Fuego. Esa es la razón por la cual nos interesas.
"Ahora bien, te explico para que te necesitamos. ¿Conoces la leyenda de los 10 Sephiroth?

-Claro, los 10 Sephiroth son las 10 emanaciones divinas que crearon el mundo hace millones de años, según el Cábala, la rama del judaísmo mas antigua- Dijo Darrel, muy confiado de sus conocimientos.

-En resumen, si, eso son los Sephiroth. Resulta que el menos poderoso de ellos, Kéter, a muerto a manos de un muy avanzado usuario de Psique, y los 9 restantes han organizado un torneo de lucha entre usuarios de Psique, en el cual el ganador se convertirá en el nuevo Sephiroth, para remplazar a Kéter. Como ya supondrás, te hemos buscado para que participes en el torneo. Tu eres una persona amable, y en todo aspecto un ejemplo a seguir. No has cometido ningún delito, eres honesto... Todo eso es lo contrario a lo que solía ser Kéter, y por eso Carsten y yo creemos que eres la mejor opción para ser el nuevo Sephiroth- Darrel estaba más que todo confuso, no podía creer nada de lo que Caitlin le decía, el Psique, los Sephiroth, nada le parecía real... Pero lo era.

-¿Y- y que les hace pensar que quiero participar en este torneo?- Preguntó Darrel con incertidumbre.

-Oh, no te preocupes- Le respondió Carsten -Ya te hemos inscrito, y si te rehúsas a participar o huyes, morirás, y si pierdes una batalla, también, así que no tienes salida.

- ¡¿QUE?! - Después de decir esto, Darrel se desmayó.


Episodio 3 - La selección


Las cosas empezaban a ponerse tensas, la lista de seleccionados estaba a pocas horas de ser anunciada.

-¿Crees tú que Darrel será seleccionado?- Pregunto Caitlin a Carsten, mientras paseaban por las calles de Mirh, una ciudad creada en los cielos de la Tierra, por los mismos Sephiroth, para el torneo que se llevará a cabo en unos días.

-Tranquila Cait, siento en su nivel de Psique una anomalía que seguro les interesará a los Sephiroth, tengo seguro que le seleccionarán para el torneo.

-Tienes razón, le seleccionarán. *Suspiro*. Ese chico se lleva las sorpresas demasiado enserio, cuando le dijiste que habia sido inscrito en el torneo, se desmayó al intante, sin saber que eso no significaba que fuese a participar en él necesariamente- Dijo Caitlin, entre risas.

-Si bueno, tu fuiste la última en irse de su habitación, ¿Le dejaste con el seguro puesto a la perilla? Puede intentar escapar.

-Yo... Joder.

-¡Caitlin, la única manera de salir de Mirh pasando desapercibido es por el bosque, y se dice que el bosque fue creado para el entrenamiento de los concursantes, y es extremadamente peligroso!

*Lejos de allí, en el único pero remoto bosque de Mirh*
-Así que... Estoy condenado a participar - Se dijo Darrel, y admiro el infinito vacio que hay junto a él. Darrel había conseguido atravesar el bosque sin encontrarse con problemas, pero sólo para encontrarse con el inmenso abismo - Mmm... De aquí no saldré por las buenas. -Dicho esto, procedió a sentarse en una roca cercana- No es justo, no tenía planeado nada de esto, debería estar viviendo una vida normal en mi hogar, no luchando por mi vida por algo que ni siquiera quiero. ¿Será todo esto un sueño? No creo, esto parece demasiado real. Aunque, eso es lo que siempre me digo cuando estoy soñando, así que no se. *Sonido de ramas quebrándose*. ¿Uh? ¿Quién anda ahí? ¿Carsten, Caitlin? -Y antes de que pudiese decir algo más, algo que parecía ser un oso, pero de considerable mayor tamaño, salió de entre los grandes arbustos, y se abalanzó frente a Darrel, acorralándolo contra la caida- ¡¿Qué cara--

-UAARGHSBLASBLA! - Dijo el oso, a modo de rugido, este sonido divertido tranquilizó a Darrel, y hasta le hizo reirse, sin saber que eso sólo enfadaría al oso, quien embistió a Darrel con una de sus enormes zarpas en el brazo, pero para la sorpresa de Darrel, el oso en cuestión cubrió con fuego sus zarpas, para luego atacar, con mayor daño.

-¡¡AGH!! -Exclamó Darrel, quien se dió a la fuga, siendo embestido por otra zarpa de fuego- ¡¡Me cago en tu madre, oso mierda!! ¡¡Agh, como duele!! -Después de ser perseguido por unos segundos, Darrel se ve acorralado por un segundo oso, esta vez sus ojos no eran rojos como los del primer oso, estos, en cambio, eran azules- Me lleva... -Justo estaban ambos osos a punto de atacar a Darrel cuando una explosión a lo lejos llama su atención, y se retiran al lugar de donde provino el sonido- Esos cortes fueron profundos... Osos mierdas... Pero hacen un bonito sonido... -La vista se le nubló, y lo único que vió fueron dos siluetas acercándose, luego se desmayó.

*Habitación de Darrel (En Mirh)*
-Niño idiota -Dijo Caitlin.

-¡Pero si fuiste tú quien le dejó el camino libre para que escapase! -Le respondió Carsten.

-¡Pero fue tu idea traerlo!

-¡Pero tú me lo insinuaste!

-¡Pero tu lo sacaste a tema por primera vez!

-Pero tú... Tú... Bah, ¿Cómo van las heridas de Darrel?

-Ya casi están, solo necesito uno o dos minutos -Caitlin vio a Darrel, tendido en la cama, con herdias de oso en ambos brazos, y ella con una palma encima de cada brazo, con una orbe transparente aparentemente curando las heridas de Darrel- Estas heridas son un tanto peculiares, el fuego le hace al chico un daño bastante diferente a la herida de 'Corte de Agua' aquí en la muñequa, es como si fuése especialmente débil contra el fuego.

-Pues todos nosotros los Psiquers tenemos algún elemento contra el cual somos más fuertes y otro contra el que somos más débiles
-Dijo Carsten.

-Si, pero esto es distinto, incluso cuando un Psiquer de Agua ataca a uno de Fuego, las heridas son curables de manera mucho más fáciles que estas. Es extraño.

-Me parece que sí -Carsten procede a ver su reloj- ¡Joder, ya es tarde! ¡Te dejo a cargo de Darrel, ya vuelvo! -Y Carsten se fue corriendo.

-¿Serán a caso ya las tres? Entonces Carsten a ido a eso...

-Jódanse osos... -Dijo suavemente Darrel, y aún durmiendo.

-Eh, despierta ya, tus heridas no van a curarse más -Dijo Caitlin, y se levantó de su taburete para ir a la silla frente a la cama.

-¿Uh? ¿Caitlin?

-No, tu conciencia.

-No estoy para bromas Caitlin, casi muero a manos de unos osos

-Dijo Darrel, mientras trataba de sentarse en la cama, sin éxito, pues sentía mucho dolor en sus brazos-

-Ya lo sé, fue Carsten quien te salvó distrayendo a los osos. Yo me encargué de curarte, de nada, por cierto.

-Gracias, y le debo agradecimiento a Carsten. ¿Donde está, por cierto?

-Ha ido a revisar los resultados de la selección de los participantes del torneo que te hablamos hace rato.

-¿Selección? ¿Entonces hay posibilidad que no luche en el torneo? ¡Eso es un alivio!

-Tampoco te emociones, tus posibilidades de ser seleccionado son bastante mayores que las del resto.

-¿Y eso como lo sabes?

-Carsten y yo hemos sentido una cantidad increible de Psique que alberga en tu cerebro, y por tanto, tienes lo que se necesita para ser un asombroso Psiquer. -Dicho esto, Caitlin comenzó a comer una manzana que sacó de la nada.

-Oye, a todo esto... Me dijiste que los Psiquers usan uno de los cuatro elementos, y he visto que Carsten usa el fuego, he visto como tambien animales son capaces de reproducir poderes propios de un Psiquer, pues intuyo que está un su naturaleza, pero tú, ¿Qué elemento utilizas? Te he visto levitando cosas y apareciendo otras de la nada, como esa manzana, pero no veo tu elemento en ningún lado.

-Bueno, verás, los Psiquers estamos clasificados en tres niveles. El nivel uno, al cual pertenezco, es la clasificación para aquellos Psiquers que nacieron si la habilidad de producir ningún elemento, pero eso sí, con la habilidad de usar el Psique para fines más complejos. Por ejemplo, puedo usar mi Psique para dar la orden a mis manos de regenerar células, o como tu le conocerías, curar heridas. También puedo teletransportarme o a otros objetos, como la manzana, la cual sé que estaba en un tazón en el salón principal de este hotel. No puedo teletransportar cosas cuya ubicación desconozco. El segundo nivel, donde está Carsten y probablemente tú, es para los Psiquers más comunes, que pueden reproducir los elementos. Y el tercer nivel... Bueno, el tercer nivel es en realidad un mito, un simple cuento que carece de veracidad. Se dice que los Psiquers nivel tres, son la representación de los mismos elementos, seres muy poderosos que utilizan elementos fuera del circulo habitual de los cuatro elementos. O sea, con habilidad de controlar otros elementos, e inclusive serlos.

-Interesante... ¿Cómo saber a cual nivel pertenezco? -Preguntó Darrel, después de intrigarse por sus posibles habilidades.

-Eso es algo que averiguaremos cuando empiece tu entrenamiento.

-¡Que no quiero entrenar para nada! *La puerta se abre de golpe*

-¿Que es esa forma de entrar Carsten? -Exclamó Caitlin.

-Les dictaré lo que dice la carta oficial de los seleccionados

-Dijo Carsten, ignorando a Caitlin- "Comunicado Oficial por Parte de los Nueve Sphiroth -- Buen día, nos ha llegado su petición de inscripción para el joven "Darrel Gray" a nuestro torneo de batallas de Psiquers "Fighting Sephirtoth", hemos tomado en consideración importante esta propuesta, y luego de discutirlo mucho, hemos tomado una descición en cuanto a su participación. A pesar de no tener entrenamiento físico, y no tener conocimiento alguno sobre las batallas Psique, evaluamos arduamente su rendimiento, y declaramos que Darrel Gray está autorizado para participar en el torneo, siempre y cuando reciba entrenamiento para el evento. Con los mejores deseos, Los Sephiroth"

-¿Enserio? -Dijo Darrel, suspirando y cerrando los ojos-

-Carsten...- Dijo Caitlin

-¿Si?

-Hay que entrenarlo.

-Empezamos mañana, que no se te ocurra volver a intentar escapar Darrel.

-Claro... -Dijo Darrel, antes de caer en un profundo sueño.


Episodio 4 - Entrenamiento Físico

Cuando Darrel se despertó, su habitación estaba vacía. Se levantó con pocas fuerzas y salió de la cama, y encontró, en un pequeño taburete, una nota encima de lo que parecía ser un conjunto de ropa. Tomó la nota y se acrecó para leerla, pues aún tenía ánimos de dormir y su vista se nublaba. Despues de un tiempo, alcanzó a leer lo que decía la nota:

"Te ves de pena, pónte la ropa que te dejamos
y date un baño. Nos encontraremos en el
bosque de tu incidente. No tardes.
-CC
"

Entonces Darrel despertó totalmente de su sueño, y recordó su suceso en el bosque, y cómo casi moría. También recordó que ahora debía asistir al torneo de selección de nuevo Sephiroth. Con mucha holgazanería, tomó el conjunto de ropa, y lo revisó. La camisa, que era más bien un suéter muy delgado, era color azul, con una larga línea negra que pasaba por sobre los brazos y había otra línea que pasaba por el cierre, haciendo una 'T' negra. El pantalón era, al igual que la camisa, azul, y sus líneas negras estaban verticalmente por los costados. También habían unos tennis color azul y negro, que hacian combinación perfecta con el resto del conjunto. Darrel suspiró y se dirigió a lo que parecía la puerta del baño, para arreglarse e ir con Caitlin y Carsten. No le tomó más de quince minutos estar arreglado del todo, con sus nuevas prendas. Ya preparado, se fue de la habitación y bajó a la estancia, acto que le llevó unos minutos, pues su habitación se hallaba en la planta 23, pero había cogido carrerilla y no tardó demasiado. Al salir del hotel, volteó para ver su nombre, por pura curiosidad. Se llamaba "Fighting Hall". Darrel entonces pensó en la multitud de luchadores que probablemente se encontraban alojados allí, luchadores dispuestos a matar a sus adversarios si así conseguían la victoria. Darrel decidió mejor no pensar en ello, ya que sólo lo asustaría más de lo necesario. Caminó por unos dos kilómetros, hasta que se rindió y pidió ayuda para encontrar el bosque.

-Disculpe señor, ¿Puede decirme cómo llegar al bosque?- Le preguntó a una de las cuantas personas que habían caminando, las calles de Mirh estaban sorprendentemente vacías.

-¿Al bosque de Mirh? Imposible, un niño como tú no debería estar buscando el bosque, mucho peligro yace en él- Afrimó el hombre.

-Verá, yo necesito llegar, debo empezar a entrenar a algo para el torneo- Dijo Darrel, olvidando por completo el miedo que le producía pensar siquiera en el torneo.

-¿Qué dices? ¿Que entrenarás para el torneo? Por favor, no estoy para juegos con niños, el tornoe es sólo para valientes y fuertes guerreros... Esto es ridículo- Dijo el hombre, y siguió con su caminata como si nada. Darrel estaba conciente que no debía estar participando, pero las palabras del hombre le hicieron sentir un pánico irrefutable. Pensó en huir de nuevo, pero cayó en la realidad, no tenía salida. No había salida para su destino, el ser aplastado por otros luchadores en el torneo, y ser humillado, además de tener probabilidades de morir. Pero cuando pensó que todo era un abismo sin fin, recordó a Caitlin y a Carsten, que lo esperaban en el bosque de Mirh, dispuestos a entrenarle, para que no sufriese el más mínimo daño en el torneo. De repente, sus ánimos de entrenar y volverse más fuerte se fortalecieron, y decidió que no iba a huir más. Así que con todos los ánimos del mundo, levantó la cabeza y comenzó a caminar sin rumbo hacia el bosque, en donde de alguna manera apareció después de unos diez pasos.

-¿Ah? ¿Dónde estoy?- Darrel rapidamente se dió cuenta que se encontraba en el bosque, pero lo pareció increíble que allí estuviese. No tuvo mucho tiempo de pensar, pues en un momento una explosión se detonó justo enfrente de él, impulsándole hacia un árbol, donde en lugar de impactar le esperaba Caitlin para detener el impulso.

-Tal como pensaba, es frágil y con un aguante pésimo, se ha desmayado al instante- Dijo Caitlin a Carsten, quien salió de unos arbustos cercanos.

-Si bueno, tal vez me excedí con la potencia-

-No, opino que utilizaste muy poca- Caitlin colocó la mano sobre la cabeza de Darrel y procedió a despertarlo.

-¿Qué? ¿Ah? ¡Joder, una explosión me desmayó Caitlin!- Dijo Darrel, con la esperanza de que Caitlin luchase contra el responsable de la explosión.

-Eso ya lo sé bueno para nada- Respondió Caitlin, dándole un leve golpe en la cabeza a Darrel -Carsten fue quién la detonó, es el inicio de tu entrenamiento. Y veo que eres un palillo de dientes- Caitlin empujó a Darrel para que se levantase, y lo hizo

-Empezaremos por entrenarte fisicamente antes que elementalmente. Quiero que hagas unas mil lagartijas.

-... ¿Hablas enserio?- Preguntó Darrel, aunque la respuesta era evidente- Y... ¿Después de eso?

-Procederemos a entrenar tu resistencia, correras por todo el bosque si es necesario, hasta que digamos que te puedes detener

-Respondió Carsten, al saber que si lo explicaba Caitlin sólo intimidaría a Darrel.

-Eso, y luego tendrás que trepar árboles- Esto terminó de asustar a Darrel, las copas de los árboles no se veían a simple vista, había neblina en el bosque. Darrel recordó que necesitaba este entrenamiento, por lo que se tranquilizó y, antes de dar inicio, le preguntó a Carsten algo.

-Carsten, sólo a ti te puedo preguntar cosas sin que te enojes conmigo, así que me preguntaba por qué las calles estaban tan vacías hoy...- Carsten sonrió, pues si Darrel le preguntase a Caitlin terminaría probablemente golpeado.

-Pues ayer se anunciaron los 32 clasificados para el torneo, y esos 32 junto con sus compañeros se trasladaron al bosque para entrenar, el resto de aplicantes no seleccionados fueron desalojados de la ciudad. Es por eso que no hay tanta gente ahora.

-Ya veo... Así que estamos sólo aquellos que participarán... Sólo los más fuertes. ¡Pero yo no soy para nada fuerte!

-¡Para eso deberías estar entrenando, holgazán!- Vociferó Caitlin, golpeando a Darrel en la cabeza.

-¡¡AHH!! ¡Ya me pongo a ello, joder!!- Y Darrel inició, sus largas mil lagartijas.


*En alguna otra parte del bosque*
-Heh, ¿Ese es mi primer combate? -Preguntó una voz profunda, pero proveniente de una persona aparentemente joven- ¿Este patético engendro llamado Darrel? Esto puede llegar a ser divertido, ¿No lo crees así Coby?

-S-Si señor, no será problema para usted- Respondió Coby, mientras sostenía una diana del tamaño de un balón, hechas de lo que parecía concreto sólido con sus dos manos.

-Coby, ¿Qué te he dicho de sólo lanzar un diana?- Le dijo el joven, imponiendo una clara autoridad.

-C-cierto s-señor, he de u-usar más- Coby tomó otras cuatro dianas, y las lanzó lo más lejos que pudo. Las cinco dianas fuero destrozadas, al ser atravesadas por cinco chorros de agua a una increible velocidad- I-Impecable como siempre, s-señor.

-Eso ya lo sé, pero a mi agua le falta aún mucha velocidad- El joven volvió a ver la lista de batallas y comenzó a reir -Este torneo será más fácil de lo que nos esperabamos Coby. ¡Me convertiré en el nuevo Sephiroth! -Coby rió.


Episodio 5 - Bajo la Luna



-Sigue así, Darrel- Dijo Carsten, mientras corrían por el sombrío bosque de Mirh -Ya faltan unos cuantos kilómetros.

-Ah, ah... No puedo... Seguir... Agua...- Repetía Darrel una y otra vez. Ya llevaban alrededor de tres horas corriendo, y él sentía que moría -¿Puedo tomar un pequeño descanso?

-NUNCA- Gritó Caitlin, y golpeó a Darrel en la cabeza -Lo último que necesitamos es entrenarte para tomar descansos. En una batalla, si te detienes a descansar morirás. Así que vamos, que no has hecho mucho.

-Pero... ¡Si tú te has venido en esa tabla voladora todo el camino!- Y era cierto, Caitlin había ido por todo el recorrido en una tabla voladora, sin moverse para nada más que para gritarle y pegarle a Darrel cuando éste se quejaba. Siguieron el trayecto en silencio, Darrel casi cayendo. Después de unos diez minutos, Carsten anunció el final del recorrido, y se sentaron a descansar. No hubo momento en su vida en el que Darrel no hubiera bebido tanta agua como lo hizo en ese instante. Carsten reía, y Caitlin miraba con desaprobación. Cayó la noche, y acamparon.

-¿Eh? ¿No volvemos al hotel?- Preguntó Darrel, un poco temeroso al recordar lo que había ocurrido hace días en ese mismo bosque.

-Oh no- Dijo Carsten - Si volviesemos, mañana sería un dolor intentar volver al bosque.

-Hablando de eso, ¿Dónde está exactamente este bosque? -Preguntó Darrel. No había olvidado lo difícil que le había sido encontrarlo.

-En la zona Norte de Mirh. Pero...- Dijo Caitlin, quien estaba asombrosamente tranquila -... En realidad, si vas al norte no lo hallarás. Para encontrarlo, tienes que tener algo más que sólo la orientación necesaria para ir al norte. ¿Sabes qué es ese algo?- Darrel pensó en las dos ocasiones en las que había entrado al bosque, pero no encontró relación alguna con ambos sucesos -Es el deseo y la necesidad de entrar. Por ejemplo, la primera vez que entraste necesitabas el bosque para escapar, y lo hallaste. La segunda, me imagino que te diste cuenta de alguna manera de cuánto necesitas entrenar, entonces deseaste entrar. Es simple, pero a la vez confuso. No sólo con querer entrar basta, Tienes que sentir de verdad tu necesidad de entrar, sentirlo de corazón.- A Darrel le sorprendió la tranquilidad con la que Caitlin habló, más que el hecho de la explicación -Si no deseas entrar, simplemente seguirás dando vueltas sin sentido por toda la ciudad.

-Caitlin, gracias por la explicación, pero, ¿Podrías decirme qué te tiene tan tranquila?- Dijo Darrel, al no poder sopartar el peso de la duda.

-Pues bueno, estoy feliz de que hayas sobrevivido hoy, realmente esperaba que tuviesemos que llevarte al hospital- Darrel se dió cuenta de que probablemente no hubiera preguntado, su inseguridad creció. Pero a la vez tembién estaba sorprendido de sí mismo. Realmente esperaba que fuese a caer.

-Bueno Darrel- Dijo Carsten, seguido de un gran bostezo -¿Quieres preguntar algo antes de que vayamos a dormir?

-Bueno... Me preguntaba... ¿Qué relación hay entre ustedes dos? ¿A caso son ustedes pareja?- Caitlin, al oir la pregunta, quedó con los ojos abiertos como platos, y difícilmente tragó el agua que estaba bebiendo.

-¡S-somos hermanos!- Dijo Caitlin, aparentemente alterada.

-No te sorprendas por su reacción Darrel, no es la primera vez que alguien nos empareja, y a su parecer es ridículo que lo hagan- Inquirió Carsten, con una pequeña risa.

-Ya veo... Y ya que estamos, me gustaría saber más acerca de ustedes.

-Claro, pregunta- Le respondió Carsten, ya más despierto con la última pregunta.

-¿Sus edades?

-22- Dijo Carsten.

-24...- Dijo Caitlin.

-Vale, ¿Apellido?

-White- Le respondión Caitlin, tranquila, ya deseosa de dormir.

-¿De dónde vienen?

-Eso ya es algo complicado- Dijo Carsten -Varás, nunca conocimos a nuestros padres, y nuestros más lejanos recuerdos se remontan a nuestra niñez en un orfanato de Inglaterra. Según nuestra cuidadora, nos encontró en un día de pesca a la orilla del mar, en un pequeño barco, y con una nota de nuestros nombres. Tenemos aún dudas de nuestra provinencia.

-Eso es triste, nunca conocer a tus padres... Digo, yo apenas vi a mi padre, pero al menos le conocí- Un silencio le siguiói al comentario de Darrel -Eh... ¿Puedo continuar, o ya deberíamos ir a dormir?

-Oh por favor, continúa, no hay problema en ello- Dijo Carsten.

-Excelente, entonces, siguiente pregunta, ¿Cómo descubrieron sus habilidades con el Psique?

-Más preguntas complejas- Dijo Caitlin -¿Por qué no preguntas sobre nuestra primera mascota? Pero bueno... En lo personal, me di cuenta de mis habilidades a una edad relativamente baja, a los doce años. No recuerdo por qué, cierto día estaba muy molesta. Algo me enojó lo suficiente para llevarme a mi habitación, y después de un rato gritándole a mi almohada, me di cuenta de que algunos objetos flotaban a mi alrededor. Me dispuse a investigar el tema y lo dominé en poco tiempo, para presumirle a Carsten por supuesto.- Caitlin le sonrió a su hermano.

-Pero eso no te duró por mucho tiempo, cuando cumplí trece, las velas de mi pastel ardieron ligeramente más de lo que debieron. Para ser exactos, las llamas alcanzaron el techo de la casa. Yo salí corriendo, pues desde siempre había tenido fobia al fuego. Irónico, ¿No?- Los tres rieron -Luego de un tiempo Caitlin me explicó lo del Psique, y concluímos que me había vuelto un Psiquer de fuego. Con el tiempo superé mi miedo al fuego, y aprendí a manejarlo.- Darrel sólo pensaba en cómo descubriría él su elemento.

-Eh... Creo que no tengo más preguntas- Después de bostezar, prosiguió -Nos vemos mañana.- Dijo, y Caitlin y Carsten se despidieron de él, luego se fue a su tienda que Carsten le había preparado. Y durmió.
Al despertar, sintió mucho dolor en sus piernas y brazos. Casi no se podía mover. Se levanto a duros esfuerzos, y salió de la tienda. No había nadie. Revisó en la tienda de Carsten y Caitlin, pero no habían señales de vida. No se sorprendió, probablemente le estaban esperando cerca de allí, para seguir entrenando. Comenzó a desmantelar y guardar su tienda en una mochila, y al finalizar, caminó hacia más adentrado el bosque. Lo que no se esperaba, era que Carsten le cayera en la cabeza, tumbándolo en el suelo.

-Siempre debes estar alerta, nunca bajes la guardia- Le dijo Carsten, levantándose y retrocediendo, colocándose en poscición de combate.

-¡Joder, ¿Sabes cuánto me duele el cuerpo a caso?- Le preguntó Darrel, enfadado.

-¡No seas llorica!- Dijo Caitlin, quién estaba en un árbol sobre Carsten y Darrel -Hoy no tendrás oportunidad de quejarte, la segunda parte de tu entrenamiento da inicio.

-Y... ¿De qué trata?- Dijo Darrel, levantándose. Carsten corrió hacia él, y le dió un puñetazo en el abdomen, luego en la cara, y para finalizar le embistió hacia adelante.

-Combate cuerpo a cuerpo Darrel- Dijo Carsten -Entrenarás conmigo unas dos horas diarias desde hoy hasta que mueras si hace falta.

-¡AGH! ¡DOLOR!- Gritó Darrel.

-Este entrenamiento también espero que saque tu elemento a la luz

-Le dijo Carsten a Darrel, todavía esperando a que éste se levantase.

-¿Ele-elemento?- La emoción de conocer su elemento alegró a Darrel, y le hizo levantarse como pudo -Entonces, estoy dispuesto a entrenar contigo.- Dicho esto, Carsten sonrió, y comenzó a hablarle sobre las bases para una buena lucha, y se las mostraba de una manera dolorosa.
Lejos de allí, dos personas espiaban el entrenamiento de Darrel.

-Coby, ¿A caso no te dije? ¡Éste enano va a ser facilísimo!

-Claro señor- Respondió Coby, forzando una risa.

-Decidido Coby, mañana le damos una visita. Espero que no me sobrepase de poder, Jujuju. -El joven se levantó y dió el catalejo a Coby, quien lo guerdó en su bolsillo. El joven se dirigió al río, donde continuó perfeccionando su velocidad con el agua. -Mañana sabrá contra quien se está enfrentando.


Episodio 6 - Rabia y Yah


Ya caía la noche, y junto a ella, Darrel. El entrenamiento de combate cuerpo a cuerpo le había costado mucho más que solamente energía, si no también le había grabado incontables heridas en su cuerpo. Al principio, Carsten le atacó con movimientos que Darrel no lograría evadir, para acostumbrarlo a batallas difíciles, argumentando que en el futuro cercano no tendría más opción que mejorar en cada batalla. Con el paso de las horas, Carsten se lo puso más fácil a Darrel, pero a pesar de esto, Darrel seguía sin poder aguantar más que pocos segundos a una batalla. Ya de vuelta a la noche, Carsten habló con Darrel.

-No eres mal luchador- Le dijo, a pesar de que Darrel pensase lo contrario.

-Si claro, luchamos unas treinta veces, y de esas perdí treinta y una- Dijo Darrel sin muchos ánimos, recostándose en un árbol.

-Bueno- Prosiguió Carsten -No es como si te fueses a convertir en un maestro de la lucha en unas cuantas horas.

-Desearía que así fuese- Dijo Darrel, agarrando un tronco cortado y poniéndolo frente a la fogata que recién había encendido Carsten. Luego se sentó.

-Y así será, no te preocupes, después de todo, tu maestro soy yo- Dijo Carsten confiado, tomando un tronco y repitiendo los actos de Darrel.

-Por cierto, ¿Dónde está Caitlin? No la veo desde hace unas dos horas.

-Seguramente fue a dormir, no me extrañaría que se aburriese de tu incompetencia- Le dijo Carsten, apresurándose a agregar: -¡No es que te crea un incompetente, es algo que Caitlin diría!- Rieron en bajo ambos.

-No hay problema, en luchar sí que soy un incompetente- Dijo Darrel, un poco triste.

-Por ahora, será mejor que duermas, mañana te espera un día igual a este- Darrel se dirigó a su tienda de campaña, antes despidiéndose de Carsten, quien también partió hacia su tienda. Darrel entró a su tienda, y esperó a que Carsten hiciese lo mismo. Cuando lo hizo, Darrel salió lentamente, sin hacer ruido. Se sentó en el tronco que usó Carsten, y vio al cielo. El lugar seleccionado para acampar era ideal para apreciar la noche, ya que justo por encima de todos, había una abertura entre todas las hojas y ramas del bosque, que dejaba al descubierto la vista del cielo. Era hermosa aquella noche, cientos de miles de estrellas brillaban en ella, unas más fuertes que otras. Algunas nubes opacaban algunas secciones, pero eso no hacía del firmamento algo menos digno de admirar. Los fríos vientos impactaban con Darrel, quien los ignoró y siguió viendo al cielo, pensando. Pequeños animales e insectos paseaban a su alrededor, como si de alguien importante se tratase. Darrel pensaba en muchas cosas, cosas que en su momento eran las más importantes. ¿Cómo seguiría su entrenamiento? ¿Llegará a mejorar? ¿Descubrirá su elemento? Esas preguntas eran las más tratadas en su mente, y a pesar de ello, le impactó la primera vez que llegó a pensar en cierto tema en particular: Su madre. Cuando pensó en ella, dejó de ver al cielo y miró hacia el suelo, abruptamente. Su movimiento alejó a los animales e insectos, dejándole solo.

No veo sentido en todo esto, realmente no tengo por qué estar aquí. Justo ahora podría estar bajando en mi casa a por un vaso de agua, y toparme con mi madre, quien seguramente me gritaría y alegaría que regresase a la cama. Pero a fin de cuentas, de alguna manera la hubiera tranquilizado, y yo tendría mi vaso de agua e incluso reiría con ella. Deseo volver, estar con ella. Pero no puedo, no mientras este torneo se esté llevando a cabo, y Carsten y Caitlin me tengan aprisionado aquí. Mi única opción es pelear, y ganar. Y convertirme en Sephiroth…

Darrel se dio cuenta de otra cosa importante. Algo que había ignorado en cierto sentido todo este tiempo. Si si única manera de salir era luchar y ganar en el torneo, y luego se convertiría en Sephiroth, una emanación divina, un dios. Darrel volvió a ver al cielo, deseando poder ver la silueta de algún Sephiroth. Se puso de pie, y gritó en su interior.

Todo esto es por un capricho suyo ¿No? No entiendo por qué estoy involucrado en esto. Siento que ustedes no son dioses, si no demonios, alejándome de mi vida y forzándome a morir en un torneo, ¿Para qué? Para sustituir a uno de los suyos, ¡Enhorabuena por los Sephiroth! Gente morirá, pero al menos estarán todos completos. Ustedes, los dioses que se dedican a sacrificar personas por sentimientos propios y caprichosos, son los seres que odio. No es como si antes de esto creyera si quiera en ustedes, pero el hecho de conocer sus personalidades me ha hecho llegar a esa conclusión. Y… También quería decir que… Por favor, ayúdenme a salir de aquí.

Darrel se sintió débil y se sentó, con la mirada baja. Sus ojos se humedecieron, y una lágrima salió de cada uno, mas no sollozó. Un llanto silencioso, limpio, lleno de sentimiento puro. Darrel ya no pensó en nada, su mente quedó en blanco. Ya no le importó nada de lo que pensaba anteriormente, se sentía demasiado triste para pensar en algo como el descubrimiento de su elemento. Se quedó viendo al bosque, ni al suelo ni al cielo, simplemente al bosque. Estuvo contemplando la obscuridad que había frente a él, por lo menos por quince minutos. Seguía llorando, y ya estaba listo para levantarse e ir a dormir, cuando algo en la penumbra llamó su atención. Miró dos veces para asegurarse, aunque ya estaba seguro de estar viendo una luz azul que flotaba a la distancia. Por alguna razón, aquella luz le hizo sentir paz interior, y reactivó su decaída mente, pero con ella, sus problemas. No importó la llegada de problemas a su mente, ya que la paz que le hacía sentir la luz era más fuerte. Después del despeje mental, Darrel sintió la imperiosa necesidad de ir hacia la luz. Y aunque en realidad no lo deseaba, fue de todos modos. Estaba lejos la luz, Darrel se preguntaba si llegaría pronto, ya que no quería alejarse mucho del campamento. Mientras más caminaba, la penumbra le rodeaba más y más. La luz empezó a moverse hacia adelante, y Darrel, por instinto involuntario, corrió a alcanzarla. No fue muy largo su trayecto, en menos de un minuto ya había terminado, pero si de algo estaba seguro era que no regresaría al campamento fácilmente.

-Pues me he perdido- Se dijo, con la misteriosa luz azul a su lado. La inspeccionó por unos momentos, pero no identificó qué era. La luz comenzó, entonces, a dar vueltas alrededor de Darrel, mientras se hacia más brillante cada vuelta. Por alguna razón recordó su primer encuentro con el bosque, y sintió miedo de aquella luz. ¿Qué tal si esos osos volvían a atacarle? Cayó hacia un árbol cercano, y se tapó la vista, la luz era ahora demasiado brillante. Después de unas vueltas, dejó de brillar tanto. Como respuesta, Darrel quitó su brazo de su cara, para ver qué ocurría. Y entonces contempló ante él, una figura sin igual, que le dejó sin palabras. Tan poderosa era aquella figura, tan irradiante de energía. Darrel no supo hacer más que verle, sin palabras. Era de aspecto anciano, pero su presencia irradiaba poder y juventud. Una luz salía por detrás de él resaltando sus ropajes azules que llevaba puesto. Vio a Darrel cuidadosamente y sonrió, luego se sentó en una enorme roca cercana.

-Así que tú eres Teho- Dijo el anciano, viendo a Darrel a los ojos, fijamente. Él esperaba una respuesta, pero Darrel no se veía capaz de hablar en esa situación -Ya veo, te encuentras sorprendido. Es normal, al ver una luz azul convertirse en un anciano como yo- El hombre rió, Darrel simplemente le vio.

-¿Quién es usted?- Dijo Darrel, al fin, con un poco de seguridad.

-Mmm… Veo en ti poca seguridad en tu persona, y sentimientos inestables. Oh, pero eso no es nada, al final Teho es alguien increíblemente poderoso.

-Mi nombre es Darrel, no Teho- Dijo, y se puso de pie.

-¿No eres Teho?- Darrel movió de lado a lado su cabeza -Muy bien, entonces simplemente me presentaré, Darrel. Mi nombre es Cokhmah, también conocido como Sabiduría, el segundo Sephiroth, con camino espiritual hacia Chesed, Binah y Kéter. He venido pues has pedido ayuda.

Darrel pensó un momento, y luego recordó que había pedido ayuda para salir de ese lugar a los Sephiroth. También recordó las cosas que había pensado antes de pedir ayuda. Toda esa rabia hacia los Sephiroth la había transmitido con aquellos pensamientos, y se sintió apenado en estar en presencia de un Sephiroth. Y entonces se dio cuenta de frente a quién estaba parado: Un Sephiroth.

-No puede ser, estoy frente a un Sephiroth, las emanaciones divinas que crearon la vida, las representaciones de Ein Sof. No me lo creo…- Darrel pensó en el mítico ser que se hallaba frente a él, y se volvió a sentar.

-No te sorprendas tanto, no soy algo realmente importante, considerando la importancia que tienen mis hermanos. Ahora bien, tú pediste ayuda, y yo vine, ¿Qué ocurre?- Darrel pensó un momento, seguía atrapado por la impresión de Cokhmah.

-Yo… Necesito salir de aquí. No soporto la idea de poder morir aquí y mi madre sufra a causa de ello.

-Ya veo, entonces deseas irte, ¿Eh?- Dijo Cokhmah, sonriente

-Bueno, eso es imposible, a menos que desees una dolorosa muerte por la caída desde aquí. Solamente hallarás una manera de salir, y esa es ganando el torneo.

-Pero no comprendo, hay tanta gente en el planeta, ¿Por qué yo?- Dijo Darrel, pensando en cuán injusta había sido la vida con él.

-¿Por qué no?- Respondió Cokhmah, ya soltando una leve risa -Oh, me olvidaba- Cokhmah paró su pequeña risa, y sacó de la nada una pequeña libreta, aparentemente en blanco -Si, debo irme, pero no sin antes ayudarte, como pediste- Cokhmah se levantó, y luego se acrecó a Darrel. Levanto un dedo y lo puso en la frente de Darrel. Al principio éste no sintió nada raro, pero luego de unos segundos sintió un ardor horrible. Intentó apartarse, pero no podía, el dedo de Cokhmah estaba pegado a Darrel. Cuando Cokhmah por fin terminó, siguió hablando -Muy bien, eso debería ayudarte. Nos veremos luego. Oh, antes de irme, ¿Puedes leer lo que hay en esta libreta?- Le mostró la libreta a Darrel, quien se había desplomado y estaba exclamando de dolor. Darrel consiguió un poco de fuerzas y vió a la libreta.

-Son letras y símbolos aleatorios, no entiendo nada- Dijo, casi sin poder hablar por el dolor.

-Pero lo puedes leer… Eso es todo, nos veremos luego, Teho- Y en menos de un segundo, Cokhmah ya no estaba allí.
Darrel se lo pasó en el suelo por casi una hora, sufriendo de dolor. Pero después de la hora, el dolor se fue repentinamente, y Darrel se sintió relajado. Sorprendido, se levantó y vió a lo lejos. Para ese entonces seguro eran alrededor de las dos de la mañana, y Darrel solamente pensaba en cómo regresar. Caminó tranquilamente hasta que escuchó un ruido cerca de él. Comenzó a correr. Y lo hizo con razón, detrás de él salió un leopardo dos veces más alto de lo normal, con colmillos enormes, y de sus fosas nasales emanaba fuego. Darrel corrió cuanto pudo, pero no era competencia para el leopardo. Cuando el leopardo estaba casi a medio metro de Darrel, saltó hacia él. Darrel pensó en cómo estaba terminando su vida, atacado por un leopardo, mientras corría como un cobarde. No había vivido la vida como se la esperaba, es más, la vivió de la peor manera que se le ocurría. Cuando el leopardo estuvo a punto de enterrar sus garras en el cuerpo de Darrel, éste recordó algo. Un antiguo proverbio que había leído hace tiempo, que decía Morirás el día que dejes de perseverar, antes de eso jamás. Esto fue lo último que necesitó Darrel para decidir tirarse al suelo, y evitar al leopardo volador. Darrel se apresuró a levantarse para ponerse de frente al leopardo, quien también se había levantado, y estaba listo para la batalla. Darrel recordó las batallas con Carsten, quien poseía una asombrosa velocidad, casi tanto como la del leopardo.

Solamente es otra batalla con Carsten. Pensó Darrel, para tranquilizarse. El leopardo entonces exhaló fuego de su boca, y Darrel lo esquivó. Corrí hacia el leopardo, pero éste le saltó encima. Darrel se deslizó hacia abajo, evadiéndolo, y levantándose para patear en la cara al leopardo. Tuvo poco efecto, pues el leopardo después de la patada volvió a atacar a Darrel, quien siguió esquivándole, sin poder volver a golpearlo. Al cabo de unos minutos, Darrel ya estaba cansado, y evadir el leopardo era cada vez más difícil.

Si pudiera usar mi elemento, ya habría terminado esta batalla. Pensó. El leopardo seguía con la misma energía que cuando inició el combate, a diferencia de Darrel. Entonces, el leopardo se abalanzó hacia Darrel, quien por más que lo intentó, no fue capaz de evadirlo. El leopardo hizo que se desplomara, y estaba a punto de morderle el cuello y matarle, cuando algo ocurrió. De la frente de Darrel, salió una pequeña pelota blanca, que se posó frente la cara del leopardo. Luego la bola estalló. De la impresión, Darrel se cubrió los ojos y esperó un momento. Cuando vio lo que había ocurrido, quedó sorprendido. La pequeña pelota había causado que todo en un radio de unos cinco metros quedara totalmente congelado, incluyendo al leopardo, quien se transformó en una escultura de hielo que posaba sobre Darrel, quien se levantó y miró a su congelado alrededor.

-Coby, según estoy viendo, este chico tiene más habilidades de las que esperaba- Dijo el joven que acosaba a Darrel.

-Señor, no nos conviene atacar ahora, s-sería bueno esperar a q-que salga el s-sol- Le respondió Coby. Ambos estaban ocultos en un árbol cercano, viendo a Darrel con atención.

-Muy bien, cuando salga el sol y tenga claridad, atacaré al enano- Luego de esto, rió maquiavélicamente.
Darrel estaba desconcertado, no sabía lo que acababa de ocurrir.

-¿Qué significa esto? ¿A caso es una señal de Cokhmah a… Mi elemento?- Darrel sonrió y cayó de rodillas.


Episodio 7 - Frío


La noche transcurrió serena y tranquila, sin mayor ruido. Algunos pequeños animales correteaban junto a Darrel, aprovechando que estaba dormido para poder jugar sin ser atacados. Habían distintas corrientes de viento que transcurrían en todas direcciones, todas llevaban consigo un frío que estremecía. Darrel temblaba, se había quedado dormido después de su exhaustiva batalla con el leopardo, ahí tendido en el helado suelo del bosque, sin refugio. Después de darse cuenta del oculto mensaje de Cokhmah relacionado con su elemento, caminó unos cuantos pasos, hasta quedarse dormido de golpe. Estaba soñando algo, algo muy inusual. En el sueño, él se encontraba dentro de su tienda en el campamento, cubierto por muchas mantas que retenían perfectamente su calor corporal. Sonaba una canción en violín como fondo, él la escuchaba atentamente, con los ojos cerrados, con actitud relajada. No sabía de dónde venía, pero sonaba, y él era feliz con ella. Entonces entró su madre, sonriente. Se acercó a Darrel y le sonrió aún más, mientras le abrazaba. Darrel era tremendamente feliz en ese sueño. De pronto, la música se detuvo y las mantas desaparecieron. Su madre se separó de él, asustada de algo, pero Darrel no sabía de qué. Darrel sintió mucho frío, y comenzó a temblar, mientras su madre aún lo veía con ojos horrorizados. Cuando Darrel intentó abrazar a su madre, esta se apresuró a salir de la tienda. Darrel le siguió. Al salir, Darrel admiró un paisaje terrorífico. Parecía ser que estaba frente un enorme bosque en llamas, y además estaba lloviendo. La lluvia no era normal, esa lluvia lastimaba con cada gota, como pequeñas piedrecillas que impactan a gran velocidad. Darrel buscó con la mirada a su madre, quien estaba corriendo lejos de allí. Darrel cayó en suma tristeza, y cayó de rodillas, con la mirada baja. Lo que no se esperaba, era encontrar su reflejo en un charco de agua que estaba frente a él. En el charco se mostraba a un joven de unos dieciséis años, con líneas púrpuras que dibujaban una extraña figura por toda su cara, cada línea brillante como bombillos. Darrel, en ese instante, despertó. Estaba sudando, a pesar del frío que había en el bosque. También estaba llorando, pero no sentía tristeza alguna. No tenía razón para estarlo, no recordaba lo que había soñado. Vio a su alrededor y observó como unas ardillas, dos veces más grandes del tamaño normal, lo miraban con incertidumbre. Darrel les vio a los ojos por unos segundos, luego volteó la mirada hacia el suelo, y se dispuso a acostarse nuevamente. Le fue imposible conciliar el sueño, el frío era devastador, no podía relajarse un momento. Temblaba mucho, y las ardillas se dieron cuenta de esto. Una de ellas se posó frente la cara de Darrel, quien la miró por unos segundos, y luego le dijo:

-Tengo frío.

La ardilla corrió hacia un árbol y lo trepó hasta la rama más baja. Darrel al inicio no comprendía lo que la ardilla estaba haciendo, primero supuso que huyó de él. Pero no fue así, y se dio cuenta del verdadero propósito de la ardilla, al notar como las corrientes de viento cesaron.

-Puedes controlar el viento. Muchas gracias, has sido de mucha ayuda.

Justo en ese momento se sintió muy agradecido con la ardilla. Pero ahí no terminaba, las demás ardillas se colocaron junto a él, y con algunos movimientos, lograron encender una pequeña fogata, que le proporcionó a Darrel el calor suficiente para no morir de frío. La amabilidad de aquellas ardillas era satisfactoria para Darrel, quien les agradeció una última vez, antes de volverse a quedar dormido. La noche siguió su curso normalmente, las ardillas encendían la pequeña fogata cada vez que esta se apagaba, y la ardilla de viento se relevaba con otra, para no cansarse tanto. Por alguna razón, las ardillas se sentían felices de ayudar a Darrel a que continuase durmiendo. Pasaron dos horas, y entonces los primeros rayos de sol empezaron a cubrir Mirh, y a entrar en el bosque, despertando a las primeras aves que saldrían al cielo a armonizar los oídos de las personas con sus incesantes melodías. La ardilla de viento se dio cuenta que el viento ya había cesado, y se reunió bajo el árbol con sus compañeras. Decidieron que una de ellas despertaría a Darrel, mientras las demás se iban en silencio. La ardilla que se quedó se acercó a Darrel, y meció su larga cola en su rostro, despertándole.

-¿Qué, ah?- Fueron sus palabras, y recordó la ayuda de las ardillas durante la noche -Hala, si tu y tus amigas me han ayudado ¿No? Pues gracias por todo, y diles a ellas que gracias.

La ardilla asintió y se fue. Darrel estaba sentado, admirando el inmenso bosque en el que se encontraba. Sentía mucho frío, no tanto como lo hizo durante la noche, pero si era molesto, y se preguntaba por qué los rayos de sol no le proporcionaban más calor. Claro, porque él no podía sentir calor. El fuego que hicieron las ardillas calmó su frío, mas no le dio verdadero calor. La amabilidad de las ardillas apenó a Darrel, y aparentó sentir calor para no rechazar la ayuda. Se puso de pie, y comenzó a caminar, a buscar nuevamente el campamento. Su principal preocupación fue el hambre; Estaba hambriento. Entonces pensó en comer bayas silvestres, había un arbusto cerca de él, y recurrió a sus frutillos como fuente alimenticia. La bayas eran amarillas, con manchones rojos. A Darrel no le inspiraban mucha confianza el comerlas, pero su hambre era tal, que lo hizo. Eran ácidas, pero muy jugosas, y en cierto modo, un tanto deliciosas. Darrel comió diez que estaban en la superficie del arbusto, ya que las que se encontraban en lo más profundo estaban protegidas por decenas de espinas, y prosiguió su camino.

Darrel pensó entonces en algo preocupante: Lo estaban buscando. Para aquella hora ya estaría entrenando, era la rutina. Pero esta vez no estaba en su tienda, esperando instrucciones de entrenamiento, estaba en medio del bosque, sin ningún medio de orientación por el cual encontrar el camino de vuelta. Estaba solo. Y no solamente eso, se encontraba más que vulnerable a cualquier ataque de alguna creatura salvaje que le atacara sin razón, como el leopardo de la noche anterior. De repente, llegó a escuchar unos pasos que se acercaban, cada vez más rápidos. Se estremeció, y luego de pensarlo por milésimas de segundo, se puso en posición de batalla, esperando a su oponente.

Otra creatura salvaje. Pensó, y ciertamente estaba temblando, no sabía lo que le esperaba. Pero algo ocurrió, algo que lo dejó fuera de combate, algo demasiado doloroso para él. Su estómago comenzó a retorcerse de dolor, y Darrel junto a él. Allí estaba, en el suelo, esperando a su oponente a atacar. Pero no pudo esperar mucho más, porque su vista se nubló, y antes de desmayarse vio la silueta que se le acercaba y escuchó sus palabras.

-Joder, creo que comió una fruta Salak…- Y, por supesto, Darrel se desmayó.

Despertó en lo que parecía ser su tienda, todavía con mucho frío. Se sentó con mucha pereza, y estiró sus brazos. Estaba de vuelta, ya no tenía de qué preocuparse, salvo del seguro regaño que le daría Caitlin. Cuando por fin se dispuso a salir, Darrel notó que junto a su cama, que estaba hecha de cinco mantas apiladas y una almohada, había un abrigo grande. Era una versión grande de sus ropajes, combinación de azul y negro. Se lo puso y salió. Lo primero que pudo ver fue a Carsten sentado en un tronco cortado de árbol, con un plato de comida en su mano. Él se levantó, y acto seguido caminó hacia la posición de Darrel.

-¿Estás bien? ¿Herido? ¿Hambriento si quiera?- Darrel negó con la cabeza a las dos primeras preguntas, y luego asintió con ganas a la última -Pues claro. ¡Caitlin, ya ha despertado, tráele algo de comer!

-¡No soy una sirvienta!- Respondió Caitlin de dentro de su tienda -¿Ya ha despertado dices?- Caitlin salió de su tienda con un plato de comida que se veía exquisita a los ojos de Darrel. Luego comenzó a caminar a la posición de Darrel -I-DIO-TA- Le dio a Darrel un fuerte golpe en la cabeza con cada sílaba que pronunciaba.

-¡Eh, que no he muerto! ¡Solo me he perdido!

-¿Sabes a caso lo que significa perderse en este bosque sin un acompañante Psiquer neutral?- Dijo Caitlin, esperando la obvia repuesta de: “La muerte”.

-¿Psiquer neutral?- Respondió Darrel, ignorando la pregunta e interesándose más por el nuevo concepto.

-Ahh… ¡Los Psiquers como yo que no manejan elementos! Si vas al bosque sin un acompañante así, lo más seguro es que mueras. Tienes mucha suerte de seguir con vida- Los ojos de Caitlin parecían que iban a estallar en cualquier momento, y a Darrel este detalle le asustaba. No había visto a Caitlin tan enojada en el tiempo que llevaban conociéndose.

-Supongo… Que lo siento- Respondió Darrel, intentando salvar su situación. Tenía la duda de por qué era tan importante estar con un Psiquer neutral al estar en el bosque, pero debido a la situación, prefirió no decir nada.

Se quedaron los tres parados como si nada por unos momentos, luego Caitlin le dio su comida a Darrel, quien se sentó a comerla vorazmente. Pasaron diez minutos, en los cuales Carsten le dijo a Darrel que le esperaría no muy lejos de allí para seguir con el entrenamiento. Justo cuando Darrel terminó de comer, Caitlin habló.

-Quédate detrás de Carsten, son fuertes- Y luego corrió hacia donde estaba Carsten -¡Carsten! ¡Atravesaron mi barrera, prepárate!- Después de oír eso, Carsten se incorporó y materializó con fuego lo que parecían ser guantes rojos, y se los puso.

-Vaya, así que no eres tan débil como para no poder sentir nuestra presencia, ¿Eh? Pero eso no importa, tu barrera era mediocre y casi inútil, ¿No es así Coby?- De entre la neblina que había entre los árboles, salió el joven que seguía con interés a Darrel, con Coby junto a él -No vengo por ustedes, así que guarda esos guantes.

-Precisamente por eso no guardaré los guantes, porque no vienes por nosotros- Dijo Carsten, claramente defendiendo a Darrel -No te dejaré avanzar.

-Venga, no estorben mi camino. Coby, hazlos caer- Coby asintió y extendió su brazo hacia Carsten y Caitlin, y susurro dos palabras.

-Mind’s Refuge- Acto seguido, Carsten y Caitlin quedaron con los ojos abiertos como platos, sin mostrar movimientos. Parados allí, sin parpadear si quiera.

-Buen trabajo Coby, mantenlos en ese estado hasta que termine yo por allá- Y comenzó a caminar hacia las tiendas de campaña. Allí estaba Darrel, viendo la situación desde la lejanía, ocultándose tras la tienda de Caitlin y Carsten. Retrocedió hasta estar en la puerta de su tienda, dejándose al descubierto para el joven, quien sonrió al verle -Así que tú eres Darrel Gray, el participante más joven del torneo- Darrel solamente supo verle desde su tienda, sin otra reacción -Parece que estás ligeramente confundido. Verás, mi nombre es Cloud, y soy tu primer oponente en el torneo. He venido a… Bueno, darte una paliza. ¿Crees que ganarás este torneo? No lo creo, Water Dart- Entonces, un pequeño chorro de agua recorrió el camino entre Cloud y Darrel a una increíble velocidad, dándole en el pecho a Darrel. El agua causó un corte un poco profundo.

-¡AGH! ¡Eso dolió, bestia!- Gritó Darrel, cayendo de rodillas al suelo-

-Y no has visto nada- Dijo Cloud, mientras corría acercándose a Darrel -Water Kick- La pierna de Cloud se cubrió de agua, y le propinó una patada anormalmente rápida a Darrel en el mentón, levantándolo del suelo -Me esperaba que fueses débil, pero no creía que tanto. Venga, levántate y dame algo de pelea- Darrel no sabía que hacer, esa patada le había dejado mucho dolor, no se podía mover con facilidad. Entonces, recordó la pelota blanca que le había salvado la vida la noche anterior. Esa era su solución final, su última carta, pero había un pequeño problema: No sabía como activarla.

-¿Por qué haces esto?- Le preguntó Darrel a Cloud, mientras se levantaba como podía -Hay muchos otros participantes de quienes te puedes aprovechar, ¿Por qué a mi?

-¿Por qué? Heh, eso es fácil. Hydro Punch- Cloud le dio un puñetazo recubierto con agua a Darrel en el estómago, haciendo que volviera a caer -Todo se deriva de mi principal objetivo en el torneo: Ser el concursante más joven, además de ser el ganador. Yo no pienso en los demás, yo deseo ganar, pero no solamente ganar, sino también hacer algo característico, algo diferente, para incrementar mi sentimiento de victoria, en este caso, ser más joven que los demás. Ahí entras tu, y tu baja edad. Ahora toda la atención está puesta en ti. ¡¡Water Kick!!

De nuevo pateó a Darrel, esta vez dejándolo tendido en el suelo, sin ganas de recuperarse.

-Escoria, ya nos veremos en el torneo, y te mataré- Cloud se dio la vuelta y comenzó a caminar.

Darrel estaba en el suelo, sangrando, con mucho dolor. En esos momentos él solamente sabía una cosa: El torneo lo iba a matar. De nuevo, sintió como todo se volvía un inmenso vacío, y cómo todo se veía que no tendría esperanza, ni salida. Entonces recordó a Carsten y Caitlin. Por alguna razón, pensar en ellos solamente hizo que se sintiera peor. ¿Qué le dirían si le vieran en aquél estado? Estarían sumamente decepcionados, y se alejarían de él, al ser un inútil. En este punto, Darrel ya sintió enojo y frustración. Luego, recordó lo que había decidido dos días atrás, entrenar duro para ganar el torneo, sin problema alguno. Más enojo todavía, por no cumplir eso. ¡Le ayudó un Sephiroth a adquirir poder y no lo sabía usar! Eso terminó de enojar a Darrel.

-Coby, ya puedes… ¿Qué fue ese sonido?- Cloud se volteó y quedó sorprendido de lo que vio. Algo simplemente fascinante. Darrel no se hallaba de pie, estaba flotando. Sus ojos eran blancos y brillantes, con expresión de enojo. Sus puños estaban rodeados de tres aros blancos cada uno. Y estaba siendo rodeado de lo que parecían ser pequeños trozos de hielo, que flotaban junto a él. Luego habló, con una voz más profunda que lo habitual.

-¿Quieres pelea?

-Hielo, ¿Es eso posible? No importa eso, al fin tendré una batalla seria contigo.


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Diseño de personajes
*Debido a unos problemas con la longitud del topic, esta sección se perdió. Pronto estaré restaurándola, disculpen las molestias.*


No olviden, por favor, dejar su oponión acerca de la historia. ¿Les gustó? ¿En qué he de mejorar? ¡Diganme todo esto y más si pueden! Aspiro a mejorar y mejorar, y no hay mejor manera de hacerlo que en base a las críticas.



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Episodio 8 - Cloud y Hielo


La habitación era de tenue luz y frío ambiente, las paredes cubiertas por numerosas figuras pintadas en ellas. Las antorchas estaban iluminando cuanto podían, su fuego estaba a punto de extinguirse. Algunos insectos rondaban por toda la habitación, ninguno de ellos parecía saber qué hacían en ese lugar, así que simplemente seguían la descendente luz del fuego. Cokhmah miró la cara se Chesed por unos segundos, y luego continuó hablando.

-¿Kéter sabía esto?- Dijo en voz baja, probablemente no intentaba llegar a oídos equivocados. Sus ojos se quedaron estancados en los ojos de Chesed. Cokhmah le extendió un trozo de papel a Chesed, quien lo guardó en su bolsillo.

-Eso es lo que supongo, mas no puedo asegurarte nada, por lo menos no por ahora- Desvió su mirada hacia la cerrada puerta, esperando por cualquier sonido proveniente del pasillo exterior. Fue víctima de un pequeño escalofrío -No puedes decirle esto a nadie, por lo menos no por ahora.

-No sería prudente atacarle de frente, ¿No? No podemos perdonarle el daño ocasionado a los Sephiroth en general- Dijo Cokhmah, levantando la mirada al techo, el cual desapareció poco a poco, dejando admirar un perfecto cielo nocturno lleno de estrellas que revolotearían alegremente por la mente de cualquier espectador.
Chesed se estremeció -¿Qué no pones atención a lo que te digo? ¡El tipo es demasiado fuerte! No podemos atacarle, por lo menos no por--

-Chesed, sé que estarás nervioso, pero deja de decir “Por lo menos no por ahora”, o me pondrás nervioso a mi.- Cokhmah entonces se puso de pie y le lanzó una mirada furtiva a su acompañante -Será mejor que partamos ahora, o alertaremos a los demás. Además, tengo mucho que meditar sobre esto.- Chesed asintió y se puso de pie, también, y caminó hacia la puerta.

-No olvides, yo no te he dicho nada- Le dijo a Cokhmah, ya detrás de la puerta, listo para alejarse.

-¿Haberme dicho qué?- Chesed forzó una pequeña risa, y cerró la puerta. Cokhmah apagó las antorchas y se sentó en el suelo. Estaba frío y con varios bichos que se arrastraban en todas direcciones. A pesar de esto, Cokhmah cerró los ojos y pensó un momento. ¿Quién lo diría? El pequeño hijo de los Fullmoon es capaz de semejantes actos. Tengo que visitarlo a él también… A todo esto, me pregunto como estará transcurriendo el entrenamiento de Teho. Sonrió y cayó en un profundo sueño.

Mientras allí, en el templo de los Sephiroth era de noche y las estrellas dominaban el cielo, lejos de allí, en Mirh, apenas eran horas de la mañana, y el frío se sentía en una particular zona del bosque. Cerca de la zona este del bosque, Darrel Gray había llegado a un punto asombroso de poder, liberando su verdadero elemento. Una batalla entre él y Cloud era llevada a cabo.

-Así que este es tu verdadero poder, ¿Eh? He de decir que no estoy impresionado, te he visto utilizarlo hace unas horas en el bosque. No te tengo miedo- Cloud corrió hacia Darrel, quien le veía fijamente. No pensó dos veces antes de cargar su pierna derecha con agua -¡Water Kick!- La patada voló a una asombrosa velocidad, pero falló por unos centímetros. Cuando Cloud se dio cuenta, ya era demasiado tarde para ver que después de evadirla, Darrel detuvo la patada. Cloud estaba más que preparado para este caso, y tenía preparada la pierna izquierda -¡Water Kick!- Esta vez Cloud logró impactar levemente a Darrel, mas no significó ningún daño mayor en él. Darrel retrocedió.

-¿De dónde sacaste el impulso para dar una patada sin el soporte de tu otra pierna?- Darrel seguía con apariencia aburrida, mas eso no era lo que sentía. Se sentía poderoso, rebosante de energía para utilizar deliberadamente. A pesar de esta energía, le asombró el audaz movimiento de Cloud.

-¿No te has dado cuenta?- Le respondió Cloud -No es que yo use mi fuerza para lanzar patadas, todo es obra del movimiento que ejecute con el agua- Todo pareció lógico ahora para Darrel. Cloud no necesitaba del soporte de su otra pierna para mover la derecha. Era tan simple como dejar que el agua le moviera sus extremidades para alcanzar una mayor velocidad, y por ende, mayor fuerza.

-Muy interesante tu técnica. Bien, mi turno- Darrel no pudo pensar mucho en lo que haría, simplemente dejó que su nuevo poder le guiara. Y en efecto, así lo hizo. Darrel corrió a grandes velocidades alrededor de Cloud, quien le seguía con la mirada, a pesar de perderlo de vista en algunos momentos. En una de esas ocasiones, Darrel se apresuró a golpear a Cloud en el rostro, pero para su sorpresa, la mayor parte de la energía de su puñetazo fue absorbida por una pequeña pared de agua que se cruzó en su camino. A pesar de esto, Darrel logró dañar un poco a Cloud, y volvió a retroceder.

-Vaya golpe- Dijo Cloud -No esperaba que atravesaras mi Water Wall. Veo que el despertar de tu elemento a traído más que solamente esos tenebrosos ojos blancos y brillantes- Cloud sonrió y no dudó en correr hacia Darrel, esta vez recubriendo ambos brazos con agua -¡Aquí termina nuestra pelea! ¡Sword Dance!- Cloud levantó ambos brazos, y el agua de sus brazos se seccionó en cientos de pequeños proyectiles iguales a los de Water Dart. Todos se levantaron por los aires y luego descendieron hacia la posición de Darrel. Eran cientos de proyectiles, Darrel solamente se cubrió la cabeza con los dos brazos. Luego comenzó a pensar, en una fracción de segundo, lapso de tiempo que a cualquier otro le hubiera parecido de utilidad. Para Darrel fue un tesoro.

Venga, siento el hielo en mi ser, siento cómo desea salir, cómo se precipita por mi cuerpo deseoso de salir. Así que sin más, he de dejarlo salir. Una onda congelante emanante del pecho de Darrel heló todos y cada uno de los proyectiles que Cloud había materializado. Y justo cuando se congelaban, Darrel procedía a hacerlos añicos. Sword Dance había sido detenido, y Darrel había salido ileso.
Cloud vio atónito a Darrel, mientras se preparaba para caer de rodillas al suelo. Estaba agotado. -Por suerte para ti- Inició, jadeando intensamente- Sword Dance necesita más de mi energía de la que te imaginas. Estoy abatido, no puedo seguir.-

-Entonces…- Dijo Darrel, aún impresionado de su propio poder, sonriendo como un pequeño niño -… No eres tan fuerte, ¿No?- Sus palabras sonaban confiadas, cualquiera podría decir que Darrel era el prestigioso ganador de la batalla. Pero no fue así. A decir verdad, si no fuese porque estaba flotando, Darrel ya estaría en el suelo, debido a la exhaustiva acción de liberar su hielo. Aún así, estaba demasiado feliz como para pensar en su cansancio.

-Heh, ¿Bromeas?- Exclamó Cloud -Esto no es ni la mitad de mi fuerza.- La sonrisa de Darrel lentamente se desvaneció, confundido. ¿Qué quería decir Cloud? Se hallaba de rodillas en el suelo, jadeando forzosamente, su rubio y largo cabello más que empapado en sudor. Darrel no podía creer que ese no fuera su límite.

-¿A qué te refieres? ¡No puedes ni levantarte!- Darrel preguntó, mas no tuvo tiempo de una respuesta. Antes de que se diera cuenta de lo que ocurría, una patada de fuego le dio de lleno en la cara, lanzándolo algunos metros de longitud. Darrel sintió como su fuerza se iba, poco a poco de su cuerpo. Se esforzó por ponerse de pie, y al no estar ya en su modo super-poderoso, ya no flotaba, y los aros en sus manos se habían ido. -Mi nueva fuerza absorbió casi todo el golpe, pero en pago se ha ido.- Darrel tenía la mirada baja, y estaba a medio levantar, apoyando su brazo en su flexionada pierna derecha, mientras la izquierda descansaba en el suelo, tendida. Cuando levantó la mirada, buscó a quien le había atacado. Había alguien que nunca había visto justo frente a Cloud. Podría decirse que tenía cerca de cuarenta años, era alto y erguido, un aire severo que iba consigo. Tenía una cabellera corta y roja, roja como una manzana madura y exquisita, a la expectativa de alguien que viniese a comerla. Tan roja como la sangre, también.

-¿Que no te dije que el asegurador te llevaría no más allá de Water Mag?- Su voz era levemente aguda pero suave, y ciertamente ruda. -Eres un idiota.

-¿Y si me ayudas?- Le dijo Cloud, levantando su mano hacia el hombre. -Sabes que no tengo energías para levantarme.

-Nos vamos ahora- El hombre tomó por los pies a Cloud, haciendo que este soltara un pequeño “Woah”, y lo posó en su espalda, cargándolo. -Tú, Coby, vámonos ya.
Coby entonces bajo su mano que señalaba a Caitlin y Carsten, y corrió hacia la posición del hombre, listos todos para partir. Caitlin y Carsten cayeron, uno junto a otro.

-Esperen un momento- Dijo Darrel, jadeando y viendo al hombre y a Coby con una vista ya ligeramente nublada -¿Quiénes son ustedes? Sé de Cloud, pero no le conozco ni a usted ni a ese Coby- Pereció ser que el hombre recordó en ese momento que Darrel estaba allí, y sonrió.

-Oh, si eres el primer combate de Cloud, ¿No?- El hombre cruzó sus brazos, sin dejar de sonreír ni de sostener en su hombro a Cloud -Permíteme presentarnos. Yo soy el capitán Canavar, magnífico Psiquer de fuego. Este pequeño compañero se llama Coby, es un fascinante Psiquer neutral, su poder es increíble- Canavar le alborotó el cabello a Coby un momento, luego siguió -Y junto a Cloud, formamos el equipo Water Torch. Y he de decir, que vamos a ganar- Ahora comenzó a reír, con cierta maldad en su risa.

-¿Water Torch?- Preguntó Darrel, ante lo cual Canavar calló por un momento, sin dejar de sonreír -¿No pudieron conseguir un mejor nombre? ¡Demasiado sin-sentido!- La sonrisa se fue de la cara de Canavar.

-Ese nombre lo sugirió mi esposa.

-Pues que pésimo gusto por los nombres.- Respondió Darrel, con ojos cansados y temple aburrido.

-Tú…- Dijo Canavar, tocado por el comentario sobre su esposa. -No lo dudes niño, cuando Cloud te destroce en el torneo, nuestro nombre será lo de menos. Hasta entonces, renacuajo.

-Nos vemos enano- Dijo Cloud, desde la espalda de Canavar. Y dicho esto, partieron hacia la profunda neblina de lo más recóndito del bosque.

Darrel se sentó, y se recostó en el frío suelo del bosque. Sintió algo distinto en el frío que se sentía en el suelo, era como si esta vez le tuviese mejor aceptación, y lo recibiera sin alertarse. Claro, era un Psiquer de hielo, ¿Cómo podría sufrir con el frío? Darrel entonces, mientras estaba tendido en el suelo viendo al cielo, se dio cuenta que estaba más cansado de lo que esperaba, y cayó en un sueño profundo y relajado.

Cuando Darrel despertó, se halló en su tienda, con una única iluminación de la fogata encendida en el exterior. Antes de salir, se estiró y bostezó con toda su energía, dejándolo en un estado de sueño difícil de manejar, pero que logró controlar, y salió. Allí, junto a la luminosa fogata, estaban Carsten y Caitlin hablando. Darrel no logró oír lo que decían, pero cuando salió de su tienda, quedaron callados. Carsten palideció de repente y se levantó, viendo a Darrel fijamente a los ojos. Caitlin simplemente veía la fogata. Carsten caminó hacia Darrel, y le sujetó el hombro.

-Este… ¿Bona Nit!?- Dijo Darrel, sorprendido por la situación. Carsten no tardó en contestarle.

-Darrel… Bona Nit!, supongo- Dijo, pero parecía que aún tenía algo que decir, no soltó el hombro de Darrel- Mira, lamento haberte fallado. Caitlin también lo siente, es que todo ocurrió tan de repente, nos tomaron por sorpresa, yo…-Carsten fue interrumpido entonces por Darrel.

-Oye, no hay nada de qué disculparse- Dijo Darrel, sonriendo -No es como si hubiese muerto. Además, hice muy bien al protegerme del ataque.

-Sí claro, desmayándote y durmiendo por horas, está claro que no estuviste cerca de matarte- Dijo Caitlin, quien vio a Darrel a los ojos, con los suyos llenos de ira.

-¿Cuál es tu problema? ¡Al menos hice algo!- Respondió Darrel, enojado por la reacción de Caitlin ante la discusión.

-¡¡Es que dime tú!! ¿Qué planeabas con salir a luchar por tu cuenta contra otro concursante?- El tono de Caitlin ya se había elevado mucho, e incluso se levantó -¿Planeabas ganar? ¿Es que a caso no te das cuenta que el entrenamiento es precisamente porque no estás listo para ninguna batalla verdadera? ¡Sigues siendo un niño que depende de los demás!- Caitlin le dio un último vistazo de ira a Darrel, y se dio vuelta hacia su tienda. Quedaron solos Darrel y Carsten. Darrel quedó de pie, viendo hacia la tienda de Caitlin, y luego se sentó en donde ella antes había estado.

-¿Qué le ocurre, Carsten?- Le preguntó a Carsten, con su mirada fija en el fuego.

-Pues ocurre que se preocupa por ti Darrel, ese es el problema. No te tomes sus palabras a mal, sé que en el fondo ella está furiosa no contigo, sino con ella, por no poder protegerte como debió. Tú no estás listo para una batalla, y será un duro entrenamiento de aquí en más, hemos perdido un valioso día.- Dijo Carsten, mientras se quitaba su gorra. -Te prometo que te haré el más fuerte Psiquer de Mirh, no importa qué se interponga en mi camino.- Carsten vio seriamente a los ojos a Darrel, lo cual le comunicó que la promesa iba en total seriedad y decisión.

-Y yo- Contestó Darrel -Prometo ser entrenado como el más fuerte de Mirh.- Carsten sonrió y volvió a ponerse su gorra. Juntó sus manos y siguió hablando.

-Conozco a Cloud desde hace ya un tiempo, y sé que su elemento es agua. No me explico los restos de hielo en tu campo de batalla.- Carsten sonrió a Darrel, y este le devolvió una sonrisa enorme que cubrió gran parte de su cara.

-¡Mi elemento es hielo Carsten! ¡Al fin lo descubrí!- Darrel se levantó para decirle eso a Carsten, y, sin dejar de sonreír, siguió. -Pero, es extraño, ¿No un Psiquer es capaz de controlar el Fuego, el Agua, el Aire o la Tierra? El hielo no es ninguno de esos…

-Oh Darrel, ¿No recuerdas cuando Caitlin se decidió a explicártelo todo cuando te transportamos aquí? Hay casos especiales, en los que un Psiquer es capaz de controlar otros elementos más allá del círculo normal. Los llamados Psiquers Daha. Hay quien dice que un Psiquer Daha puede llegar a ser mucho más poderoso que un Psiquer Normal. Y tú, Darrel, eres uno de ellos.- Darrel de alguna manera ya lo sabía, pero preguntarlo y recibir una respuesta tan alabadora como esa, lo hizo sentir bien.

-¡BIEN! ¡HAHAHAHAHAHA!- Darrel estaba más que feliz de tener su elemento listo para entrenamiento. Un “Cállate” desde la tienda de Caitlin le hizo callar, y preguntar en voz baja a Carsten. -¿Cuándo inició mi entrenamiento elemental?

-Mañana, evidentemente- Dijo Carsten, levantándose y estirándose -Justo ahora tu cuerpo no sabe procesar tu elemento, y por ende te cansarás al primer ataque que realices. Iniciar mañanas es, por mucho, una excelente opción. Muy bien Darrel, nos veremos mañana, en tu entrenamiento.- Carsten sonrió y se dirigió a su tienda.

Darrel hizo lo mismo, y fue a su tienda. Durmió con una sonrisa grabada en su rostro, esperando que el día siguiente fuera de los mejores que haya vivido. El frío no le molestaba ya.



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11/07/12
¡Al fin! Logré salir de mi holgazanaría rutinaria y he traído el episodio 9. Lamento la evidente tardanza, prometo publicar más seguido.

Episodio 9 - Entrenamiento Elemental


El bosque de Mirh se hallaba en un penumbrante silencio que abrazaba a todo aquel que lo percibiese. Decenas de pequeñas ardillas manejaban el aire, de modo que las levantara y desplazara por el viento, como si volasen. Hace tiempo, a Darrel le parecían aves, pero desde que se perdió en la infinidad del bosque, se dio cuenta que en efecto, eran ardillas. Cuando Darrel despertó, se quedó acostado en su cama, viendo la parte superior de su tienda, con un brazo reposado en su cabeza. Había mucho que rondaba en su cabeza, muchas cosas que haría ese día. Lo más importante era, sin duda, su entrenamiento elemental. Aquello que tanto estaba esperando, al fin había llegado.

Con una sonrisa, se puso de pie y caminó fuera de la tienda. Para su sorpresa, el bosque no contaba con su peculiar neblina desde la mitad de los árboles hasta donde la vista apenas alcanzaba llegar, esta vez estaba todo despejado. Y por primera vez a la luz del sol, Darrel pudo apreciar a plenitud la altura de los árboles. Eran gigantezcos, apenas se podía apreciar la copa de algunos, casi siempre la vista se obstruía por las ramas de los demás. Caminó hacia donde se suponía que estaba la tienda de Caitlin y Caitlin, pero por alguna razón, no lo estaban. Ni siquiera estaban las cenizas de la fogata de la noche anterior. Darrel se hallaba sólo.

El frío viento sopló por el campamento, haciendo volar las hojas que en el suelo se hallaban. El escenario de bosque y viento dejó a Darrel con una impresión digna de la situación. Pero lastimosamente, no era el momento para admirar el paisaje, ya que no sabía qué ocurría, ni por qué estaba solo en el campamento. Entonces, por efecto del viento, Darrel notó el movimiento de una figura roja, justo a su derecha, unos diez pasos de distancia.

Darrel giró su cabeza y vio una rama de árbol estancada en el suelo, con un pañuelo rojo atado a ella. No lo había visto antes, así que Darrel se acercó con incertidumbre. La vara se movía de lado a lado, como si en cualquier momento fuese a soltarse de su posición y salir volando. Cuando Darrel estuvo suficientemente cerca, se agachó y vio el pañuelo rojo. Tenía un mensaje escrito.

Oeste.
Sigue las señales, el entrenamiento ha iniciado
-CC-


Después de leer, Darrel se sorprendió, sobre todo por el hecho de un inicio tan repentino y extraño de entrenamiento. ¿Hacia dónde estaba el Oeste? Era más que claro que Darrel debía ir en esa dirección, pero no sabía qué camino tomar. Estaba a mitad de sus pensamientos, cuando la vara se soltó y se fue por lo aires. Darrel la vio alejarse, sabiendo que eso ocurriría tarde o temprano. Y luego se percató de lo que ocurría.

¡Caitlin! Pensó, luego de darse cuenta que el viento iba en dirección contraria al rumbo de la vara. Seguro que me controlan, ya saben que leí el mensaje, y en esa dirección seguro que es el Oeste. Guiado por sus pensamientos y el curso de la vara, Darrel fue en dirección hacia su tienda, dejándola atrás después de varios pasos. Se adentró en el bosque, sin dejar de seguir su camino todo recto. Después de cinco minutos de caminata incesante, Darrel hayó otra señal idéntica a la primera pero esta vez con un mensaje distinto

Noreste.
El controlar un elemento depende crucialmente
del poder mental de cada quien. O sea, su Psique.
Para alcanzar el Psique, basta con concentrarse y manejarlo
como sea requerido. Basta con que busques tu poder interno.
Te lo explicaré mejor luego.
Derrite el hielo.
-CC-


Darrel vio detrás de la señal un cubo de hielo del tamaño de un puño, y se acercó a él. Le vio por unos segundos y luego se sentó frente a él, viéndolo fijamente.

No recuerdo exactamente cómo llegué a desplegar mi poder. Pensó Darrel acercando su mirada cada vez más al cubo. Entonces notó algo, una figura dentro del cubo de hielo. Después de verlo con más detenimiento, determinó lo que había dentro. Una brújula. Esta brújula significa… Volteó su mirada hacia la señal, y esta se hundió en la tierra sin hacer un solo ruido. Ya no le ayudarían a orientarse. Ahora Darrel debía seguir por sus medios y poder personal para conseguir la brújula y seguir con el recorrido.

Darrel entonces cerró sus ojos, y dio un suspiro largo y profundo. Sin abrir sus ojos, pensó en cómo llegar a su poder interior, y cómo sacarlo a luz. Trató de imaginarse su mente como un bosque lleno de caminos, que al final todos llevaban a un destino final: Su Psique. En el mismo bosque, Darrel recorrió todos los posibles rumbos, esperando encontrar su poder después de un tiempo. Pero, a pesar de sus efuerzos, Darrel terminó enredando su propia mente desde unos cuantos caminos hasta cientos de miles de vueltas y caminos sin sentido que no le dejaban avanzar. Y se rindió.

Abrió sus ojos y se dejó caer de espaldas. Estaba exhausto simplemente de intentar llegar a su Psique, y no quería imaginarse si quiera lo que llevaría controlar su elemento. ¿Pero qué digo? ¡Yo ya lo controlé! Sus esperanzas se elevaron, y se sentó, aún exhausto, dispuesto a continuar con el mismo procedimiento. Miró fijamente a la encerrada brújula, y se llenó con deseos de conseguirla. De nuevo se figuró un bosque con senderos, esta vez simplemente recorrió uno de ellos, sin pensar en nada más. Mientras más caminaba, más caminos opcionales se abrían para él, confundiéndole aún más, mientras debía continuar con un único camino a seguir. En esta ocasión, logró reducir el número de caminos, controlando mejor su mente, pero a pesar de esto, volvió a caer exhausto, incluso más que la vez anterior.

Vio al techo de árboles y se imaginó lo hermoso que el cielo seguramente estaba ese día. No lo había visto del todo, si mucho algunas partes desde el campamento, pero no lo había podido apreciar por completo. Luego de esto, el viento sopló otra vez, obligándole a sentarse gracias a las decenas de hojas que revoloteaban al ritmo del mismo viento, hacia la cara de Darrel. No dudó en seguir con su procedimiento. Para su mala suerte, lo único que conseguía era estar cada vez más y más exhausto que la vez anterior, quitándole las ganas de seguir con el entrenamiento.
¿Qué me ocurre? ¿Tan difícil es llegar a mi Psique? De nuevo, se recostó en el frío suelo, a relajarse viendo las ramas de los árboles. Giró su cabeza a la izquiera, para evitar las hojas que acompañaban al viento que viajaba desde la derecha de Darrel hacia la izquierda. Ese moviemiento de cabeza le permitió ver un pañuelo rojo atado a la rama de un árbol bajo. ¿Otra señal? Se preguntó Darrel. Se levantó y caminó hacia el árbol. Para su desfortuna, la señal se hallaba muy alta, en una rama inalcanzable. Dándose cuenta de su situación, Darrel inspeccionó el aspecto del árbol dónde se hallaba la señal, y concluyó que su estado era óptimo. Para ser escalado.

Apoyó firmemente su pierna derecha en el tronco, mientras se sujetaba de algunos orificios que se hallaban en el mismo, y luego si impulsó hacia arriba. Utilizó su pierna izquierda para tener soporte, y repitió el proceso hasta llegar a la altura deseada. Justo llegó a la rama que buscaba, pero la señal se encontraba lejos de él aún. Aventurarse por la frágil rama causaría que cayése, a una caida de por lo menos siete metros de alto. No tuvo más remedio que sujetarse con una mano del tronco, y estirase con todo para intentar alcanzar la señal. Por más que lo intentaba, no llegaba a la posición exacta. Cada vez se sujetaba con menos dedos desde el tronco, estaba a unos centímetros de conseguirla. Y la rama se quebró en dos partes.

Darrel cayó, por suerte, de pie, dejándole oportunidad de agacharse progresivamente en relación con su impacto del suelo, para al final tirarse al suelo. La mayor parte del impacto fue absorbido, aunque Darrel sentía el dolor en sus piernas. Abrió su mano, y allí, en su palma, estaba la señal. Darrel sonrió y se sentó en el suelo, dispuesto a leer lo que recitase la señal.

PISTAS DE AYUDA
Imagina que esto es tu Psique.
-CC-


Darrel estaba ambos, feliz y confundido. Una pista de ayuda seguro que le ayudaría en su proceso de control de Psique. El único problema, es que la pista le era poco más que inútil, ya que no la comprendía.

De regreso al cubo de hielo, Darrel pasó pensando en el significado de la pista, sin muchos resultados. Y después de concluir en que no tenía la más mínima idea de lo que era esa señal, se sentó y pensó.

¿Cómo Caitlin y Carsten me hicieron alcanzar tan forzosamente algo inútil? Darrel entonces se dio cuenta de algo, algo que no había percibido, algo que recién él mismo había pensado. La palabra “alcanzar” resonó en su cabeza después de terminar su anterior frase. Todo este tiempo estuve buscando, a través de caminos, mi Psique por mi cabeza. Pero, si tomamos en cuenta que mi Psique es representado por esta pista, entonces podemos deducir que el Psique no es algo que se busca, es algo que se sabe dónde está, y lo único que hay que hacer es alcanzarlo. Yo no encontré la señal, simplemente llamó mi atención. Todo se volvió claro para Darrel entonces, y se volvió hacia el cubo de hielo, y cerró sus ojos una vez más. No debo buscarlo, solamente alcanzarlo. Entonces se imaginó en su mente, sin caminos, sin bosque, solamente la penumbra en su mente, y nada más. Estiró su brazo, cada vez más y más. A diferencia de sus anteriores intentos, esta vez estaba consiguiendo sentir algo diferente, algo que tomaba su brazo y lo estiraba con fuerza, y a la vez lo empujaba. Darrel forzó aún más su estiramiento, y antes de que se diera cuenta, una cálida corriente atravezó su brazo y llegó a su pecho. Darrel sintió frío como nunca, y abrió sus ojos. El poder rebosaba de su cuerpo, y notó que cada una de sus manos era rodeada por un aro blanco. Era un sentimiento extraño, vivo, asombroso, y Darrel a penas podía mantener ese poder en su cuerpo. Y antes que algo ocurriese, tocó el cubo de hielo con uno de sus dedos. El hielo fue absorbido por completo, y transferido directamente al cuerpo de Darrel, quien sifrió un escalofrío y se dejó caer de espalda.

Estaba jadeando, y también sudando un poco. La energía le había abandonado ya, no sin antes dejarle exhausto como pocas veces. Entre jadeos, comenzó a reir; reir como si hubiera sido el ganador de algo grande, como si su vida hubiera dado un giro en total favor para él.

Apoyándose en sus brazos, Darrel se sentó y vio hacia donde estaba el cubo de hielo, ahora solamente una brújula estaba allí. Darrel esperó a estar suficientemente descansado, se levantó, tomando la brújula. La vio como si fuera el premio de su vida, como si no hubiera nada como esa pequeña e insignificante brújula. Estaba hecha de madera, una madera que aparentaba ser tan fuerte como cualquier metal; Estaba pintada de un color dorado brillante, y con numerosos detalles lineales negros por todo el cuerpo. Dentro, el indicador del Norte parecía estar hecho de la misma madera, pero de color negro, con detalles similares a los del mismo cuerpo de la brújula, pero hechos en dorado. La encerro en su puño y volvió a reir. Este es solamente el primer paso… Abrió su mano y vio la brújula. Su siguiente destino era hacia el Noreste.

Localizó el Norte y corrió hacia donde estaba el Noreste. Tardó menos que la última vez en encontrar la siguiente señal. Estaba también en una vara clavada en el suelo, con el mismo pañuelo rojo, con otro mensaje escrito.

Oeste
Todo Psiquer tiene un arma especial dedicada a la
explotación de su elemento. Es hora que descubras tu propia
arma. Moldea con hielo lo que vayas a usar, y destruye
el títere.
-CC-


¿Arma? Darrel no se había puesto a pensar en qué utilizar como arma nunca. Desde niño añoraba ser un guerrero, que junto a su escudo y espada salvaría a una mágica tierra llena de misterios. Así que eso fue lo que decidió, moldear una espada.

Debía alcanzar una vez más su Psique, y luego de eso, transformar su energía en hielo, para luego transformarlo como deseara. Entonces, Darrel cerró sus ojos y se concentró, de nuevo imaginándose estirando su brazo para alcanzar su Pisque. Sentía como si en realidad estuviese moviendo su brazo hacia adelante, sientiendo algo asombrosamente poderoso frente a él. Y justo cuando llegó a alcanzar su Psique otra vez, y sentír aquel frío incomparable, abrió sus ojos.

De nuevo, se sentía con mucho poder que salía de él, ya sin el frío del proceso, y otra vez con los aros en sus manos. Esta vez luchó para mantenerse en este estado, incluso temblaba. Puso ambas manos frente a él y plasmó en su cabeza la imagen de una espada simple. Utilizó ese poder que se le otorgó, e intentó materializar la espada, mientras cerraba sus ojos. Sintió cómo el poder fluía fuera de él, haciendo algo. Y en determinado momento, su poder se terminó. Y abrió los ojos.

Nada. No había absolutamente nada frente a él. Ni la espada de hielo, ni si quiera el más pequeño cubo de hielo; Nada. Y para su mayor desmotivación, estaba exhausto y se recostó en un árbol cercano, preguntándose sobre su reciente fallo. ¿He hecho algo mal? ¿Es tanta energía la necesaria para hacer hielo? Darrel llevó sus manos a su cara, y suspiró. Para empezar, ¿Dónde está el títere? Darrel observó por todos los ángulos desde su posición, observando diversos animales pequeños que corrían a través de las ramas de los árboles, pero no habían señales del títere. Darrel pensó que tal vez Caitlin lo haría aparecer después de haber hecho su arma. Así pues, Darrel repitió su anterior procedimiento, volviendo a alcanzar su Psique. Y por segunda vez, no había nada.

Darrel no se rindió, a pesar de estar cansado, ya deseoso de descansar y dormir. El cansancio terminó por vencerle después de su octavo intento, y se recostó en las raíces del árbol donde se había recostado hace no mucho. Antes de cerrar sus ojos para dormir, vio las ramas del árbol. Y allí, justo en las distantes ramas, estaba la pista para esa fase. El pañuelo rojo se andulaba con fuerza, dado el viento que hasta arriba había. Con un saltó, Darrel se levantó y alzó su mirada hacia arriba, contemplando la altura en la que la pista se hallaba. Demasiado alto, no me puedo arriesgar a caer desde tal altura. Darrel suspiró y comenzó a pensar en maneras de alcanzar la pista. Movía su cabeza a los lados, ideando algo, pero sin resultados. Se sentó en el suelo, pues seguía cansado, y siguió viendo la pista, ondulante e inalcanzable, como si se burlara de Darrel. Darrel sintió un poco de enojo al no tener posibilidad de alcanzarla. Entonces las vio.

Sus ojos se abrieron como platos, y su boca esbozó una sonrisa. Alrededor de la pista, volaban tres ardillas que se preguntaban qué era aquel pañuelo rojo en medio de tantas ramas. Darrel se volvió a levantar, y les habló.

-¡Hey! ¡Aquí abajo!- Las ardillas se vieron mutuamente, y luego decendieron en picada, para caer luego suavemente frente a Darrel, quien se acercó a ellas y se sentó. -Hace tiempo que no hablaba con ustedes. Esto… Son “ustedes”, ¿Cierto?- Las ardillas rieron y asintieron. Darrel también dejó salir una pequeña risa. -Lamento esto, pero de nuevo necesitaré de su ayuda. ¿Me echan una mano?- Darrel sonrió y puso un dedo frente a las tres ardillas, quienes pusieron sus pequeñas patas en su dedo y asintieron. -¡Gracias!- Luego de esto, Darrel les explicó sobre las pistas, y sobre la prueba que estaba pasando. Icluso les habló de sus dominantes ganas de dormir. -Y es por eso,- Continuó. -que debo alcanzar el pañuelo. ¿Podrían alcanzarlo?

Las ardillas pensaron un poco, y se veían unas a otras. Al final movieron su cabeza de lado a lado, negando.

-¿Qué? Pero… Pero dijeron que me ayudarían. ¿Cambiaron de parecer?- Las ardillas de nuevo negaron con la cabeza. -Muy bien, entonces, ¿Por qué no me ayudarán?- En esta ocasión, las ardillas asintieron. Darrel estaba confundido, y antes que pudiera decir algo más, las ardillas llegaron a su cabeza subiendo por la espalda. Y levantaron vuelo.

Junto a Darrel.

La primera impresión de Darrel ante la situación fue miedo y temor, pues le tomaron por sorpresa. Las ardillas claramente estaban usando mucha de su energía, pues por momentos su fuerza bajaba y Darrel caía unos cuantos centímetros. Suficientes para casi matarle de un infarto. Después de cinco segundos de ascendencia, llegaron hasta la pista. Darrel no dudó en lo más mínimo en tomarla con todas sus fuerzas, entre más rápido terminara el vuelo, mejor. Pero algo detuvo la intención de Darrel, y es que el pañuelo simplemente no se soltaba. Darrel se puso blanco como la nieve. Intentó más fuerte, pero el pañuelo no se soltaba de la rama, y las ardillas comenzaban a debilitarse considerablemente. Como un acto desesperado, Darrel cortó la rama, en lugar de la señal, y la dejó caer. Las ardillas, felices, empezaron a descender. Darrel estaba aliviado.

Pero cinco metros antes de llegar a tierra, las ardillas no soportaron el peso de Darrel y le dejaron caer. -¡Agh!- Darrel quedó en el suelo, sintiendo mucho dolor. Las ardillas llegaron a su lado, y Darrel les habló. -Gracias, por la ayuda… Ay…- Se levantó dolorido y caminó hacia la pista, y antes de poder leerla, las ardillas volaron en círculo a su alrededor, y comenzaron a alejarse. -Oh… ¡Adiós! ¡Y Gracias!- Luego de unos segundos, Darrel ya no les logró ver, y se dispuso a leer la pista.

PISTAS DE AYUDA
De nuevo, esto es tu Psique. Compara ambas pistas.
¿Qué las diferencia?
-CC-


De nuevo, Darrel se hayaba con dudas acerca de la pista. No hallaba el significado de la misma. ¿Qué las diferencia? Pues… Una estaba más alta que otra. ¿Qué quería decir esto? Darrel se sentó a pensar. ¿Más alto? ¿Mi Psique está ahora más lejos? No, hace momentos cuando lo alcancé estaba a la misma distancia a la que la descubrí. Entonces, ¿Qué significa? Tal vez sea un segundo Psique… No, eso es imposible, una persona no puede tener más de un Psique.

Tal vez no otro Psique… Tal vez… ¿Otro nivel? Darrel volvió a abrir fuertemente sus ojos, y por alguna razón pensó en los aros que aparecían en sus manos cuando empezaba a utilizar su Psique. La primera vez, habían tres en cada mano, y luché de manera fonomenal. Cuando absorbí el hielo, solamente había uno. Entonces, el uso de mi Psique se desarrolla en tres distintos niveles, designados por la cantidad de aros que hayan en mi mano. … ¡Esto es interesantísimo! Significa que debo alcanzar el segundo nivel, más allá del primero. Pero, ¿Cómo? Eso era un problema, con mucho esfuerzo Darrel lograba alcanzar su primer nivel de Psique. Hay que intentarlo. Darrel cerró sus ojos otra vez, y se concentró. Volvió a estirar su brazo para alcanzar su Psique, y cuando lo sintió lo suficientemente cerca, lo evitó y fue más lejos. Mala idea.

Abrió los ojos abruptamente, cayó hacia atrás, jadeando. ¿Qué hice mal? Darrel se recostó, aún jadeando, en el suelo, y vió, como ya se había vuelto su costumbre, hacia las ramas de los árboles. Tal vez deba buscar otra diferencia entre las pistas. Puede ser tal vez… ¿Cómo las obtuve? Darrel sintió como si estuviese llegando a la resolución de algo, sentía como si estuviese a punto de resolverlo. Pero no sabía qué pensar. La primera la obtuve por mi mismo, y la segunda… Con ayuda… No puedo pedirle a las ardillas que entren a mi mente a buscar el segundo nivel de Psique, eso por seguro. Y… ¿Y si no es con ayuda ajena? ¿Y si la ayuda está dentro de mi? ¿Y si...? ¿Y si debo ayudarme con mi primer nivel? Darrel quedó pensando en esa posibilidad por el siguiente minuto, y se decidió a intentarlo. No iba a permitir el paso de la energía de su primer nivel hacia su cuerpo, e iba utilizar la materialización de si Psique como base para alcanzar el nivel lejano. Hay que intentarlo. Y de nuevo, se concentró en alcanzar su Psique.

Esta vez, al alcanzarlo, no se dejó llevar por el poder del mismo, y lo escaló como pudo. Al llegar a lo que parecía ser la cima, dio un saltó a la nada y estiró su brazo cuanto pudo. Entonces lo alcanzó, con el primer roce ya estaba lleno de poder y con los ojos abiertos. Ahora, en cada mano había dos aros, y Darrel sonrió. ¿Cómo hice eso? Rió en su interior y recordó que tenía el tiempo limitado. Se concentró y expulsó su energía, con la imagen de la espada en su mente. Cerró sus ojos, y en el momento que iba a terminarse su energía, otra imagen voló por su mente, cambiando por completo el destino del arma. Darrel no estaba seguro de qué era la imagen que había volado frente a él. Cuando abrió los ojos estaba en el suelo, cansado del uso de energía. Y frente a él, su nueva arma, lista para usarse. Darrel la vio con sorpresa y desprecio. Era un arco y tres flechas.

-¡Pero si me imaginé una espada!- Dijo Darrel, mientras se levantaba y recogía el arco y lo examinaba. Tenía un diseño curvo simple, sin nada de gran prestigio. Su única cuestionante era la cuerda que tenía. Parecía ser hielo, pero tan flexible como el hule. -No entiendo… Esa última imagen en mi cabeza… ¿Cambió todo?

De repente, Darrel notó un movimiento en su campo visual, y giró la cabeza. Una figura hecha de trapos flotaba a cuatro metros de él. ¡El títere! Darrel corrió hacia ella, dispuesto a estancarle la punta de su arco. Pero el títere voló muy alto y esquivó a Darrel. Darrel vio su arcó y concluyó en algo. Caitlin quiere que use el arma que creé… Aunque no me guste. Darrel corrió hasta donde había dejado sus flechas, y tomó una. Agarró el extremo con una mano, y con la otra sujetaba el arco. Posó la flecha en la posición correcta, estiró. Cuando menos se lo esperó, soltó la flecha dándole de lleno al títere, clavándolo en un árbol. ¿Ah? ¿Tengo puntería? Darrel nunca se había puesto a pensar en su puntería, pues nunca se imaginó que tener precisión le sería útil en la vida. Pero ahora había descubierto que eramuy hábil con el arco. ¡Increible! Este entrenamiento es incluso mejor de lo que esperaba. Acto seguido sacó la brújula de su bolsillo, y buscó el Oeste.

De camino al Oeste, Darrel dedujo qué, si era una señal por nivel a entrenar, entonces era muy probable que estuviese en la última prueba. Con las ansias de terminar, Darrel corrió cuanto pudo, hasta terminar en un claro. Sin techo de árboles, se podía admirar el majestuoso cielo azul a través de un agujero de unos 5 metros de radio entre las rámas. Todo esto sería hermoso, de no ser por lo demás que se hallaba en el claro. Justo en el medio, un lobo negro tan alto como un adulto y con ojos rojos, que significaban que utilizaba el elemento fuego, estaba atrapado en una especie de domo cristalino. Darrel se asustó sin más, ese lobo le parecía muy temible. Justo en sus pies, encontró otra señal. Se agachó lentamente en caso de un posible ataque por parte del lobo, y tomó la señal.

Quédate aquí.
Derrota al lobo, usando tu elemento.
Acopla ambos niveles.
-CC-
PD: Este es la última fase.


Darrel palideció con la mera idea de tener que enfrentarse a semejante lobo. Pero justo cuando Darrel pensó que estaba lo suficientemente asustado, el domo que retenía al lobo desapareció. Y el lobo quedó libre.


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18/08/2012
Y de nuevo... Me he pasado de bestia. (-_-) Prometí no tardar tanto al próximo episodio, y voy y me tardo un mes. Ojalá puedan disculparme, la historia ya llevaba tiempo lista, pero no he tenido tiempo de subirla. Intentaré (Y esta vez de verdad) publicar más seguido. Mientras tanto vamos al emocionante final de la primera saga. ¿Qué le esperan a nuestros protagonistas?

Episodio 10 - ¡Biri!



-¿Sí sabes,- Dijo el muchacho de diesciséis años, probablemente de diescisiete. -que esto significa lo suficiente para mí como para tener que destruirte?
-Lo sé perfectamente, Rodian, pero sé que tendrás la compostura y el autocontrol para esperar un poco más.- Dijo Cokhmah, mientras estaba sentado en el agua de un río, y a sus espaldas una larga cascada relajaba la mente con sus melodiosos sonidos. El muchacho estaba sentado, pero al oir la respuesta de su acompañante, se levantó y caminó hacia el río donde se hallaba Cokhmah. Éste no se movió más que para sonreír. -Rodian, no te atreverías, no en este lugar de paz.
-Mi hogar solía ser un lugar de paz, y entonces ustedes nos despojaron de todo. No veo cuál es la diferencia con despojarlos a cada uno de ustedes de sus propios lugares de paz. Y, lo repito, mi nombre no es Rodian.- El muchacho esta vez dejó emerger de sus manos un cetro la mitad del largo de su cuerpo, y éste comenzó a brillar con una luz amarilla intermitente y casi difusa. Seguía acercándose a Cokhmah.
-¿Ese no es tu nombre, joven muchacho? Entonces dime, ¿Cuál es, eh?- Dijo Cokhmah, aún inmóvil sentado en las aguas del poco torrencial río, cuyas aguas cristalinas dejaban ver a los diversos peces que nadaban a gran velocidad en dirección a la corriente. Pero toda la corriente del río y la caída de las aguas desde la cascada se detuvieron en seco, dejándose tan inmóviles como estaba Cokhmah. El muchacho dio un paso, y se detuvo, con el cetro en mano.
-Cokhmah, eso es algo que no puedo responderte, por lo menos no con certeza. Mi nombre se perdió junto a la memoria de quienes fueron en algún tiempo mis padres.- Dijo el muchacho, ya a la orilla del inmóvil río, a no más de diez pasos de Cokhmah. Cokhmah rió y negó con la cabeza, cerrando los ojos. Luego vio a su acompañante directamente a los ojos, sin perder esa cálida y a la vez sombría sonrisa que le caracterizaba.
Fue entonces cuando Cokhmah se levantó al fin. -Rodian, o como sea que desees llamarte, tus actos te han llevado hasta esta situación. Buscado por los Sephiroth, las emanaciones más fuertes del mundo, y que se suponen que son indestructibles, para ser destruido. Al ser yo un Sephiroth, no me queda más opción que destruirte. Ahora, pondré a tu disposcición dos opciones; la primera, rendirte y venir conmigo hasta tu final; y la otra, una que no considero prudente, sería quedarte y-- Pero las palabras de Cokhmah fueron interrupidas por una barricada de cientos de rayos que salían del cetro del muchacho, el cual estaba apuntado hacia Cokhmah. La incesante estampida de rayos continuó por un minuto completo. Luego, cuando nuestro Psiquer de trueno dejó su ataque, el agua se hallaba vacía.
Literalmente. Puesto a que ya no había agua en donde se suponía que se abarcaban las aguas del río. El muchacho simplemente vio hacia arriba y allí estaba Cokhmah, volando no mucho más alto que el punto más alto de la cascada cercana, y era rodeado por lo que parecía ser una serpiente creada totalmente a base de agua, que avanzaba sin final haciendo círculos alrededor de Cokhmah. La serpiente parecía estar cargada con energía eléctrica en todas partes, ya que había absorbido todo el ataque del muchacho. -Debo ser cuidadoso de no tocar a Selvii ahora, ya que sería peligroso. Tú, por otro lado, no has de tener inconveniente…- Entonces Selvii, la serpiente de Cokhmah, dejó de dar vueltas, y su cabeza cambió a la de una afilada punta de lanza. Cayó en picada en dirección al chico.
Pero el muchacho era más rápido, y le evadió con un salto y un giro en medio del aire. No obstante, Selvii era demasiado larga para poder evitarle de solo un salto, y, después de poner su mano en el cuerpo de Selvii para absorber toda su electricidad, hizo emerger desde los cielos un rayo, que cayó en la palma de su mano. Tomó el rayo y se impulsó hacia arriba. Una acción de menos de un segundo. Ya en el aire, el muchacho puso su mano viendo al suelo, e hizo aparecer un disco de rayos con el diámetro de su altura, y se quedó de pie en su nueva plataforma. Se encontraba a unos cien metros de Cokhmah, quien simplemente sonreía. El muchacho se dio cuenta que, ahora, Cokhmah se hallaba adelante, y Selvii le esperaba justo detrás, listo para cualquier ataque. Estaba rodeado.
-Esto es bueno, Rodian, me habían informado de que tenías el poder de diez Psiquer juntos, pero no me imaginé jamás que pudieras superar la velocidad de Selvii. Será una lástima tener que eliminarte.- Ante esta frase, el muchacho simplemente rió; rió de la manera más profunda y burlona que logró, y cuando se detuvo, le habló a Cokhmah.
-Eso es exactamente lo que dijo Kéter, y terminé eliminándole. Y en cuanto a mi nombre, pudes decirme Feather, Feather Fullmoon.- Los ojos del muchacho se tornaron blancos, y en ambas manos se produjeron tres aros igualmente blancos. Con una sonrisa, estalló miles de rayos, y la batalla tomó un giró más serio. Ninguno de los dos iba a contenerse más.
*****
Darrel se hallaba, entonces, en las ramas de un árbol que estaba a punto de caer tras tantas mordidas por parte del gigantezco lobo. La sangre de Darrel yacía fría y le impedía moverse mucho más que para sujetarse más fuerte del tronco principal del árbol. El lobo, que hace tiempo pudo haber derribado el árbol con una llamarada, decidió “jugar” un poco con su presa, y le dejó asustarse. Su plan había resultado.
Entonces, Darrel pensó en la manera de hacer algo, aunque algo confuso por el miedo. Pero antes que pudiera pensar en algo realmente bueno, el árbol comenzó a caer, e impactó con mucha fuerza en el suelo, dejando a Darrel atrapado entre muchas ramas. El lobo se acercó, y a Darrel le pareció, aunque confiaba que solamente era su imaginación, que había visto una sonrisa en el hocico del lobo. Con las fauces abiertas, empezó a morder y desgarrar en dirección a Darrel. Pronto el cuerpo de Darrel, y también él mismo, estaría muerto.
Pero Darrel entonces se dio cuenta que, por ahora, estaba salvado. Estaba atrapado entre ramas, y por tanto, éstas le proporcionaron protección suficiente para no ser embestido de lleno por las mordidas del lobo. Darrel se dio cuenta que si iba a pensar en un plan, era ahora o nunca. Con el tiempo que disponía, pensó en lo que había aprendido a través de toda la mañana, y lo primero que recordó fue cómo crear hielo, así que alcanzó el segundo nivel en su menté, y, dejando por un lado el emocionante hecho de haberlo logrado tan facilmente, creó un bozal de hielo en el hocico del lobo, y además fijó las patas al suelo, con hielo. De un soplido por parte del lobo, el bozal ya había desaparecido, pero el hielo en sus patas parecía realmente ser un problema, al no poder girar su cabeza totalmente a sus patas para enviar una llamarada que derritiera el hielo. Darrel luego pensó en lo primero que aprendió, a manipular el hielo, e incluso poder absorberlo. Pero por el momento, Darrel solamente deseaba una cosa, y, recordando la facilidad con la que alcanzó el segundo nivel, empezó su proceso para llegar al nivel uno. Al llegar y poseer un aro en cada una de sus manos, extendió un brazo en dirección al lobo, y pensando en lo que deseaba con todas sus fuerzas, el lobo fue empujado hacia atrás, movido por los cuatro soportes de hielo hallados en cada una de sus patas.
Darrel se apresuró a recrear su arco y flechas, los cuales se habían destruido con la caida desde lo alto del árbol, y, justo después de haber cumplido su objetivo, salió de las ramas no sin antes herirse con varios cortes en sus ropajes y, claramente, en su piel. Ya afuera, no perdió un solo segundo, y apuntó a las orillas del claro, donde el lobo ahora se encontraba, justo en el costado derecho. Después de fijar su objetivo, Darrel se mordió un labio, apretó con fuerza su flecha y su arco, para luego soltar la flecha sin más. Para la desfortuna de Darrel, la flecha no hizo mucho, pues ni siquiera atravesó la piel del lobo. Ahora sí, Darrel estaba perdido.
*****
-Tal vez no lo aparentes, pero eres extremadamente fuerte, Rodian.- Dijo Cokhmah, ahora flotando sobre los inmensos escombros de lo que minutos atrás había sido un hermoso paraje de paz y quietud. El río había sido desviado totalmente, y ninguna cascada se alzaba ya. Los árboles de los alrededores fueron destruidos, reemplazados ahora por enormes cráteres tan anchos como autos y tan profundos como la altura de un camión. Era un escenario terrible, demostrando la devastadora fuerza de cada contrincante. -Me temo que no seré capaz de derrotarte.
Feather tomó aire, más del que ya tomaba al jadear, y se elevó más en el aire con su platarforma, justo a la altura de Cokhmah, pero considerablemente lejos. Cuando habló, estaba casi gritando. -Y yo me temo, que no podré derrotar al tercero. Tu fuerza me da mucho qué pensar acerca de los siguientes ocho.
-Bueno, si quieres mi consejo…- Dijo Cokhmah, sentándose en medio del aire. -Muere aquí. Es la única manera de evitar el dolor que tendrás en el futuro si continúas con la caza de los Sephiroth. Este camino no llevará a nada bueno, y no puedes seguir.
-Es una suerte que no quiera tu consejo.- Dicho esto, Feather levantó su cetro, y poco a poco fue tomando la forma de una lanza, color plata pero aún teniendo su ocasional cambio a color amarillo difuso. Se acercó a Cokhmah, siempre volando en su plataforma eléctrica, y se decidió a clavarla en el pecho de su oponente. Levantó el brazo y lo movió hacia adelante. Cokhmah la iba a esquivar, y entonces Feather tendría la oportunidad de hacer un ataque final y devastador. Utilizó toda su fuerza para hacer que el movimiento fuese lo más rápido posible, para evitar que Cokhmah se alejase demasiado. Su estrategia era esperar a que Cokhmah esquivara el ataque, posicionándose justo al lado de la lanza; y entonces, cuando Cokhmah sintiera seguridad, la lanza se convertiría en un imán para Cokhmah, y le perseguiría para adherirsele. Cuando la lanza estuviera pegada, Feather activaría su técnica más poderosa hasta ese momento, Tesla’s Tomb, y le eliminaría. Todo estaba calculado para el momento en el que Cokhmah esquivara la lanza.
Pero no lo hizo.
Cokhmah no esquivo la lanza, y penetró de lleno en su pecho. Una herida limpia, sin sangre puesto que los Sephiroth no la poseen, pero aún así dolorosa como nada que había sentido Cokhmah. -Entonces… Seré yo quien muera, Rodian. No voy a presenciar un escenario tan doloroso como el que será tu muerte.- Feather, estupefacto, retiró la lanza del interior del cuerpo de Cokhmah, y le vio con ojos de horror. No esperaba nada de esto.
-Entonces… Permíteme terminar.- Cokhmah asintió. -Sticking Stick.- Su lanza entonces salió de sus manos y se posó en el torso de Cokhmah, quien intentó retirarlo con un mínimo de fuerza, pero no logró nada, estaba totalmente pegado. Feather se alejó, y se alejó tanto que al final Cokhmah era solamente un punto en la vastidad de los cielos. Los ojos de Feather se tornaron blancos, y tres aros aparecieron en cada una de sus manos. Alzó ambos brazos en dirección a Cokhmah, y murmuró una palabra. -Adiós.- Y un “Nos volveremos a ver, procura buscarme cuando desees saber más.” resonó en su cabeza, respondiendo inconscientemente con “Eso no ocurrirá.”. -Tesla’s Tomb.- Y luego, como si se tratase realemente de una esfera de Tesla, cientos de miles de rayos se abrieron paso de la nada hacia un único centro, la lanza de Feather. O mejor dicho en este caso, Cokhmah. Pasados diez segundos del inmenso ataque, Feather perdió el conocimiento, y cayó suavemente al árido suelo en su plataforma.

*****

Darrel se hallaba corriendo de punta a punta del claro, perseguido por un constantemente detenido lobo. El lobo había quedado libre gracias a una manera que encontró para librarse de su prisión de hielo, bajando la cabeza cuanto podía, y luego soltando todo el fuego que podía expeler. Eventualmente, el hielo se derretiría o debilitaría, y sería capaz de correr hacia Darrel. Pero éste último sabía muy bien lo que debía hacer, y continuó aprisionado al lobo cada vez que se liberaba. Pero después de un tiempo, Darrel quedó totalmente exhausto, y prosiguió con volverse a subr a un árbol.
Joder, ¡Es que no se cansa! Pensó Darrel para si mismo. ¡No hay manera de ganarle! Entonces un pañuelo rojo voló ligeramente frente a sus ojos, y luego tomó un brusco giro en torno a la cara de Darrel, y le impactó con fuerza, dejándole sin poder ver y con dolor. -¡Caitlin! ¡Pudiste dármelo de otra manera!- Pero sabiendo que esa pista era su última oportunidad de ganar, la tomó y empezó a leer.

PISTAS DE AYUDA y blah, blah…
Ahora te habla Caitlin pedazo de inútil. Joder, ¡Que se jodan
los acertijos! Utiliza tu habilidad para mover el
hielo de manera que hagas tus flechas más rápidas y a la vez
más mortíferas.
-Caitlin-
(Quien te dará una paliza si te atreves a perder)


Darrel leyó las líneas con asombro en su cara. Pero más que todo, sonrió porque Caitlin ya no mostraba estar enojada con él, o por lo menos más de lo normal. Darrel entonces pensó en algo. En que tal vez su destino era tener ese arco como única arma. La idea lo decepcionaba y a la vez le emocionaba. Jamás se había considerado con habilidad superior a los demás con su puntería, pero ahora se daba cuenta que era muy buena, y había de explotarla. Pues mi arco, entonces, necesita un nombre. Pensó Darrel, y se pusó de pie en la resbaladiza rama donde se hallaba sentado. Alcanzando su segundo nivel de Psique, pensó en crear un arco. Pero no el arco que estaba usando hacía unos minutos, del largo de su torso y con esa extraña cuerda tan corta. Entonces, con toda la energía que emanaba de él en ese momento, pensó en un arco alto, tan alto como la altura desde sus pies hasta el inicio de su cabeza; ligeramente curveado, con unas perfectos acabados en cada una de las puntas, como si se tratasen de alas, una a cada extremo; con un lugar más delgado que el resto designado especialmente para su mano y la flecha, justo en el centro. Y las flechas, eran más largas, mucho más largas, y además más gruesas y perfectas. Ya tenía el nombre para su arco. Luego, vociferó a todo pulmón. -¡BIRI!- El arco que se describió en su cabeza apareció como si nada en su mano izquierda, y tres flechas como también las pensó en su mano derecha. Sin dejar el nivel dos, creó de nuevo los trozos de hielo que sujetarían al lobo al suelo.
Bajó rápidamente del árbol, ya habiéndose despojado del segundo nivel, y corrió al extremo contrario de donde se hallaba el lobo. Dio la vuelta, y, sin sorprenderle, el lobo ya estaba corriendo en dirección a él. Esta vez Darrel no se movió; simplemente puso a Biri frente a él, colocó una flecha en su mano y en la larga cuerda; tiró de la flecha tanto como pudo, y alcanzó el nivel uno casi sin pensar. Y soltó la flecha cuando el lobo estaba a un salto de distancia, directamente al vientre. -¡Bullet Arrow!- Gritó.
Luego dio un salto con miedo a la derecha, pues el lobo sentía tanto dolor que le hizo desviarse de su camino original. Darrel, satisfecho por su trabajo, sonrió. Aunque claro, la flecha para después de cinco segundos dejó de existir, derretida por el calor corporal del lobo. Este no era el fin claramente, así que el lobo reanudó posición para empezar a correr. Antes de esto, Darrel pensó en ponerle fin a la batalla; creó cuatro flechas, porque había perdido las otras dos que había creado, y las puso todas para tirarlas de un tiro, y, antes de soltarlas, gritó. -¡Arrow Shotgun!- El lobo se avalanzó sobre él, y las cuatro flechas se estancaron totalemente en su vientre, esta vez dejándole fuera de combate. Darrel sonrió al ver a su oponente en el suelo, y se le acercó. -Oye, no se te ocurra morir o algo. Me sentiría demasiado culpable si terminaras muriendo.- Todo esto lo dijo rascando suavemente tras la oreja del caido lobo. Luego de acariciar su pelaje, se puso de pie y giró. Avanzando desde el otro extremo del claro, Caitlin y Carsten se acercaban caminando.
Darrel les vio con una sonrisa, y empezó a caminar hacia ellos. Caitlin se apresuró más que su hermano, y alcanzó a Darrel antes. Le abrazó con todas sus fuerzas, dejando a Darrel sorprendido; de los últimos días, Darrel no había recibido un solo abrazo por parte de Caitlin. Y antes que pudiera devolver el abrazo, Caitlin le empujó hacia atrás, riendo. Ahí estaba la ya conocida Caitlin.
-¡Bien, Darrel! Sobreviviste, me impresiona.- Dijo Caitlin con una cara tan cálida y amigable como a Darrel no se le había ocurrido que pudiese hacer.
-Es verdaderamente sorprendente.- Dijo Carsten, quien recién llegaba. -Esperaba mucho de ti Darrel, pero jamás imaginé que tanto.
-Esto… ¿Y qué hice de sorprendente?- Preguntó Darrel, confundido. -Simplemente pasé mi entrenamiento elemental, ¿No?- Caitlin y Carsten se vieron mutuamente por unos segundos, y luego fue Carsten quien respondió a la pregunta de Darrel.
-Es que Darrel… Este entrenamiento que involucra los niveles de Psique y por consiguiente la aparición de los aros en las manos, es un raro entrenamiento que lleva por lo menos cinco años de entrenamiento continuo para alcanzar a voluntad cualquiera de los tres niveles. Cinco años resumidos en un solo día, eso es lo que hiciste.- Esta última oración terminó de impactar en los pensamientos de Darrel, y le dejó con los ojos abiertos como nunca y la piel blanca como nieve. Temblaba levemente y sus ojos no se movían. -Tu poder va más allá del que imaginábamos, solamente hay que hacerle aparecer.- Carsten le dedicó una sonrisa a Darrel, quien seguía sin poder articular una sola palabra. Después de un momento, Carsten tomó el hombro de Darrel con la mano izquierda y tendió la derecha hacia Caitlin, invitándole a tomarla. -¿Cait?
-Sí, vamos.- Acto seguido, Caitlin tomó la mano de Carsten, y los tres aparecieron de repente en el salón principal del hotel Fighting Hall. Como Darrel lo recordaba de la última vez que lo vio, la sala principal estaba totalemente desierta. Con paredes doradas e iluminada con tenues luces amarillas, la sala principal lucía tal como cualquier otro hotel de gran lujo. -Muy bien Darrel, pediremos comida para la habitación; tú ve y espérala. Y por cierto… No te caería mal en lo absoluto darte una ducha.- Sin responder si quiera, Darrel asintió y se encaminó a las escaleras. Cuando le perdieron de vista, Caitlin y Carsten se apresuraron a la cocina, hacia la cual se llegaba a través de un laberinto de pasillos en la planta inferior, ya bajo tierra.
-La noticia de su poder le ha tomado muy por sorpresa.- Comentó Carsten después de una larga caminata en silencio. Caitlin simplemente asintió. Pero luego pensó en algo más qué decir, para no quedar tan vacía ante la conversación.
-Pues sí, hace ya tiempo que dejó en claro que no maneja del todo bien las sorpresas.- Carsten soltó una pequeña risa, y Caitlin le acompañó. -Hemos hecho bien al entrenar a Darrel. El maestro estaría orgulloso. Carsten asintió y el silencio reanudó. Tiempo después, llegaron a la cocina.

*****

-¡Lo que me faltaba! ¡Tú de nuevo!- Dijo Darrel con una sonrisa, llegando a su habitación, la cual continuaba exactamente igual a como la había dejado días atrás. El único cambio que se lograba distinguir era la alta figura que yacía recostada en lo que era la cama de Darrel. -Pero dime, ¿Qué te ha ocurrido? ¡Estás hecho polvo!- Darrel preguntaba con verdadero interés a la figura, mientras su sonrisa inicial se desvanecía.
Y era cierto, su acompañante se encontraba herido por todas partes, y con sus ropajes raídos y casi destruidos. Cokhmah le vio a los ojos, forzando una sonrisa. -Teho…- Empezó, pero de repente perdió todas sus fuerzas y dejó de hablar. Darrel se apresuró a tomar un taburete y a sentarse al lado de Cokhmah, quien tomó fuerzas para decir unas cuantas palabras más. -Toca… Mi cabeza…- Y así, sin rechistar, Darrel tocó con la palma de su mano la cabeza de Cokhmah.
Una ráfaga de recuerdos atravesó la cabeza de Darrel, con éste último entendiéndolos como si los estuviera leyendo. Todo empezó con la llegada de Feather ante Cokhmah, y concluyó con la abrupta aparición de Cokhmah en la habitación de Darrel. No más de un minuto para terminar de revisar los recuerdos. Luego, resonó un mensaje en la cabeza de Darrel.
Teho, si no hubiera aparecido aquí en el momento exacto en el que lo hice, estaría muerto ahora. Te muestro esto para que veas el poder que reside en Rodian, y el extremo cuidado que debes tener cuando le encuentres. Recuerda estos pensamientos, pronto cobrarán sentido. Y sin más palabras que Darrel hubiera recibido, Cokhmah ya no estaba allí. Darrel quedó viendo a la pared, con la boca abierta y los ojos llenos de sorpresa. Ese era el poder del Psiquer que destruyó a Kéter, y que por poco elimina a Cokhmah. Tan sumido estaba en sus pensamientos que no notó cuando Carsten y Caitlin entraron por la puerta.
-¿Te encuentras bien, Darrel?- Preguntó alguno de los hermanos, pero Darrel no se dio cuenta quién. Con un leve movimiento de cabeza en torno a sus dos acompañantes, dijo, con un tono profético y doloroso:
-No sé cuándo, y no sé dónde; pero en algún lugar, en algún momento, me enfrentaré a aquel que destruyó a Kéter, y no hay manera de cambiar eso.- Dicho esto, Darrel se dejó caer en su cama y cayó en un profundo sueño. Un extraño destino le aguardaba.





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